Boca Juniors ya se encuentra instalado en Asunción, Paraguay, con el objetivo de cerrar la serie de octavos de final de la Copa Sudamericana frente a Recoleta. El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena llega a este encuentro con una ventaja de 3-1 obtenida en el partido de ida y buscará asegurar su clasificación a la siguiente instancia. La delegación cuenta con la presencia de Juan Román Riquelme al frente, mientras que la expectativa de los hinchas se refleja en las 14 mil entradas que ya han sido vendidas para el duelo de este martes 19.
En caso de avanzar, el conjunto xeneize se enfrentará al ganador de la serie entre Bolívar y San Pablo, equipos que igualaron en La Paz y definirán su pase en el estadio Morumbi. Sin embargo, antes de pensar en los cuartos de final, Arruabarrena deberá gestionar un plantel afectado por tres bajas significativas en la alineación titular: Leandro Lozano, Marco Pellegrino y, la ausencia más sensible, Leandro Paredes.
La baja de Paredes representa el mayor dolor de cabeza para el cuerpo técnico. El volante y capitán del equipo llega con un desgaste físico evidente, producto de una calendarización exigente; prácticamente no tuvo vacaciones tras el Mundial y disputó siete partidos en un lapso de apenas 23 días. Esta situación quedó en evidencia durante el encuentro frente a Platense, donde sintió una molestia en el primer tiempo y debió abandonar el campo en el descanso. El técnico lamentó la decisión de haberlo incluido en aquel partido, reconociendo que el jugador llegaba con lo justo desde lo físico.
La ausencia del referente es crítica, ya que Paredes es considerado el eje del equipo. Si bien Boca posee una diferencia de jerarquía respecto a Recoleta, la falta de su jugador emblema añade presión a un partido que puede significar la permanencia en la competencia internacional o el fin de su participación este año. En el partido de ida, aunque Boca ganó 3-1 tras reaccionar rápidamente a un gol en contra, la diferencia se consideró escasa dada la cantidad de situaciones generadas, lo que resalta la importancia de contar con la claridad y el despliegue de Paredes.
Para suplir este vacío, Arruabarrena analiza dos caminos tácticos. La primera opción es mantener la estructura con un volante central. En este escenario, las alternativas son Camilo Rey Domenech, quien ha tenido una participación limitada con pocos minutos ante Riestra y Estudiantes; Tomás Belmonte, quien no ha sumado minutos desde el regreso del Vasco; o Williams Alarcón, quien no fue convocado en la ida ni frente a Platense y se encuentra actualmente negociando su salida hacia el Atlanta United.
La segunda alternativa, que gana fuerza, es un cambio en el dibujo táctico mediante el regreso de Miguel Merentiel. El uruguayo, que ingresó por Paredes frente a Platense y logró romper su sequía goleadora, podría volver al equipo. Con esta variante, Boca pasaría a jugar con dos volantes, permitiendo que Sebastián Villa se ubique en una línea de tres más adelantada junto a Leonel Flores y Tomás Aranda, dejando a Merentiel como la referencia de ataque.
Este no es el primer escenario donde Boca debe acomodarse sin su capitán. Desde su regreso, Paredes se ha perdido cinco encuentros: tres en el torneo local y dos en la Copa Argentina. En febrero, se ausentó por un esguince de tobillo en el 0-0 contra Racing y en la victoria 2-0 ante Gimnasia de Chivilcoy. En abril, faltó frente a Independiente por acumulación de amarillas, y más recientemente no jugó ante Sarmiento en Rosario por la proximidad de la final del Mundial, ni contra Riestra debido a la presentación de una formación alternativa.
Desde el lado de Recoleta, el entrenador Jorge González ha reconocido que la ausencia de Paredes es un factor clave que su equipo pretende aprovechar para intentar llevar la serie a los penales. González destacó que Paredes es "el eje de Boca, el ser pensante, la palabra mayor, el capitán", y aunque confía en que el grupo estará a la altura, cree que la baja afectará al equipo xeneize, especialmente en el aspecto anímico.
Como nota positiva, Boca contará con la disponibilidad de Enner Valencia. El delantero de 36 años estará presente por primera vez, aunque comenzará el partido desde el banco de suplentes. El cuerpo técnico ha decidido llevar su reincorporación de manera gradual, ya que el jugador no compite desde el 30 de junio y ha presentado inconvenientes musculares recientemente.
Mientras se define la serie en Asunción, el club apunta a que Paredes pueda recuperarse para el partido del domingo frente a Racing. De no ser posible, se evaluarán su evolución para los encuentros posteriores contra Lanús o el cruce frente a Vélez por la Copa Argentina.





