El abordaje de la diabetes ha experimentado una transformación significativa en la última década. Lo que hace diez años representaba uno de los mayores desafíos para los pacientes —la carga física y emocional de realizarse múltiples pinchazos diarios en los dedos para medir la glucosa— ha dado paso a un modelo de gestión mucho más sofisticado. Actualmente, el monitoreo continuo de glucosa (MCG) ha evolucionado para convertirse en el eje de un enfoque integral donde la tecnología, el tratamiento farmacológico, la educación y el seguimiento clínico convergen para optimizar el control de esta condición.
Este avance tecnológico ocurre en un contexto sanitario complejo para Chile. De acuerdo con datos de la Federación Internacional de Diabetes (FID), el país cuenta con casi 1,9 millones de adultos que viven con diabetes. Esta cifra sitúa a Chile con la quinta prevalencia más alta de diabetes en adultos de entre 20 y 79 años dentro de la región. Ante esta realidad, el sistema de salud y los especialistas han orientado sus esfuerzos hacia un modelo de atención personalizado, que permita un control más preciso de los niveles de glucosa y un tratamiento diseñado a la medida de cada paciente.
En paralelo al desarrollo de los sistemas de MCG, se han producido innovaciones terapéuticas clave para la diabetes tipo 2. Destacan en este ámbito los agonistas del receptor de GLP-1 (AR GLP-1), medicamentos que no solo ayudan a mejorar el control de la glucosa, sino que en diversos casos favorecen el control del peso corporal, consolidándose como un pilar fundamental del tratamiento individualizado.
La evidencia científica actual sugiere que la combinación de ambas herramientas —el MCG y la terapia con agonistas del receptor de GLP-1— potencia el manejo integral de la diabetes tipo 2. Un estudio publicado en la revista Diabetes Technology & Therapeutics respaldó esta premisa, revelando que aquellos pacientes que iniciaron la terapia con agonistas del receptor de GLP-1 utilizando simultáneamente un sistema de MCG lograron reducciones más significativas en la hemoglobina glicosilada (HbA1c), que es la medida utilizada para determinar el nivel promedio de glucosa en sangre durante un periodo de tres meses, en comparación con quienes solo recibieron el tratamiento farmacológico.
Sobre este punto, la Dra. Camila Hernández, diabetóloga y especialista en nutrición, explica que el uso combinado de estas herramientas permite conectar el medicamento, el monitoreo y los cambios en el estilo de vida. Según la especialista, la información proporcionada por el MCG es vital tanto para el paciente como para el equipo de salud, ya que permite comprender la respuesta individual al tratamiento en el día a día y realizar ajustes oportunos. Esto se complementa con la educación, los hábitos saludables y el seguimiento clínico, elementos que en conjunto previenen complicaciones y elevan la calidad de vida.
La versatilidad de los sistemas de MCG se ha expandido considerablemente. Siguiendo las recomendaciones de la Asociación Americana de Diabetes (ADA), hoy benefician a un espectro amplio de la población: personas con diabetes tipo 1 y tipo 2, mujeres embarazadas con diabetes y niños a partir de los dos años de edad.
La Dra. Isabel Dávila, gerenta médica para el área del cuidado de la diabetes de Abbott en Chile, señala que esta evolución responde a una comprensión más profunda de las necesidades del paciente. Si bien el objetivo inicial era reducir los pinchazos en los dedos, hoy la tecnología permite compartir datos con médicos, familiares o cuidadores, recibir alertas de hipoglucemia o hiperglucemia y entender cómo factores como la alimentación, el ejercicio y los medicamentos afectan la glucosa, facilitando así una toma de decisiones informada.
En el caso particular de Chile, este proceso coincide con el décimo aniversario de la llegada del sistema de MCG FreeStyle Libre de Abbott. Esta tecnología es utilizada actualmente por más de 33.500 personas en el país y 8 millones a nivel mundial. En cuanto al acceso, el sistema cuenta con cobertura a través del programa de Garantías Explícitas en Salud (GES) para menores de 18 años con diabetes tipo 1 y para mujeres embarazadas con diabetes. El resto de la población puede acceder mediante programas de reembolso de Fonasa e Isapres para obtener un precio preferencial.
El impacto de estos avances se refleja en testimonios como el de Virginia, una paciente de 58 años, quien manifiesta que el control regular con su doctora y enfermera, sumado al manejo de su condición, la ha hecho sentir más capaz de realizar sus actividades diarias y ha mejorado su relación consigo misma.
Finalmente, los expertos coinciden en que el futuro del cuidado de la diabetes no reside únicamente en la precisión de los dispositivos, sino en la consolidación de un modelo de atención integrado. Este modelo debe combinar la tecnología con el tratamiento farmacológico, la educación médica, el apoyo psicosocial y la intervención de equipos de salud multidisciplinarios para mejorar los resultados clínicos de los pacientes.




