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El Gobierno de los Aburridos: Seis meses de José Antonio Kast en la presidencia de Chile

Cuando el conservador José Antonio Kast se convirtió en presidente de Chile hace seis meses, la gran pregunta era si sería un populista combativo como el presidente estadounidense Donald Trump o un operador inesperadamente pragmático como la primera ministra italiana Giorgia Meloni. No ha sido ninguna de las dos cosas. En cambio, se parece más [...] La entrada Kast: el presidente conservador aburrido se publicó primero en Confidencial .

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El Gobierno de los Aburridos: Seis meses de José Antonio Kast en la presidencia de Chile

A seis meses de haber asumido la presidencia de Chile en marzo de 2026, la gestión de José Antonio Kast ha comenzado a definirse por una característica inesperada: la monotonía. Mientras que durante su campaña surgió el interrogante sobre si Kast se convertiría en un populista combativo al estilo de Donald Trump o en un operador pragmático similar a Giorgia Meloni, la realidad ha mostrado un camino distinto. El mandatario ha optado por un estilo de centro-derecha de la antigua escuela, llegando al punto de que su propio equipo describe su administración como el "gobierno de los aburridos".

Este enfoque se ha manifestado en una adherencia estricta a las reglas del juego democrático. A pesar de que durante su campaña Kast sugirió la posibilidad de gobernar mediante decretos en caso de que el Congreso no respaldara su agenda, su comportamiento en el cargo ha sido moderado, siguiendo el proceder de su predecesor, Gabriel Boric. Asimismo, el presidente ha suavizado su retórica en materia de "guerra cultural" y sus posturas anti-woke, ajustando su discurso a lo que las encuestas indican que la ciudadanía chilena demanda.

Ideológicamente, Kast representa un retorno a la tradición conservadora chilena que fusiona el catolicismo tradicional con la economía de libre mercado, una mezcla predominante durante la dictadura de Augusto Pinochet. A diferencia de Sebastián Piñera, quien buscó una derecha más liberal, Kast mantiene una postura conservadora arraigada; es escéptico respecto a la anticoncepción y tiene nueve hijos. En un gesto de austeridad, el presidente y su esposa han optado por vivir en un pequeño departamento dentro del palacio de La Moneda, una decisión que no se tomaba desde la década de los 50.

En el ámbito económico, Kast ha delegado la política financiera en un ministro de Hacienda con una visión similar a la de Ronald Reagan, centrada en las rebajas fiscales. Juntos han impulsado una reforma fiscal ambiciosa que reduce el impuesto de sociedades al 23% y congela la carga tributaria para grandes inversiones por un periodo de hasta 20 años. No obstante, este enfoque ha generado preocupaciones financieras. A pesar de haber prometido recortar 6000 millones de dólares del presupuesto nacional, los recortes reales han sido mínimos.

Esta discrepancia entre las promesas y la ejecución ha llevado a que la agencia de calificación Fitch y el consejo fiscal autónomo adviertan sobre un posible aumento del déficit fiscal y el crecimiento de la deuda pública. Los analistas sugieren que, si los mercados reaccionan subiendo las tasas de interés de la deuda pública, los costos de endeudamiento para las empresas podrían aumentar, neutralizando el efecto de las rebajas fiscales. En este escenario, el crecimiento de Chile para 2027 y 2028 dependería más de la suerte y del precio global del cobre, litio y otros minerales críticos, que de las políticas implementadas.

En cuanto a sus promesas electorales, Kast ha seguido la tendencia de otros líderes conservadores latinoamericanos al modificar sus compromisos una vez en el poder. El ejemplo más notable es la migración: tras prometer la deportación de 300 000 migrantes indocumentados en su primer día, el presidente declaró posteriormente que dicha afirmación era una "metáfora" o una "hipérbole". En seguridad, el panorama es similar; tras destituir a su primera ministra de seguridad por falta de un plan contra el crimen, las nuevas reformas legales propuestas tardarán en aprobarse y probablemente sufran modificaciones en el Congreso.

Actualmente, el índice de aprobación de José Antonio Kast se sitúa alrededor del 35%. La oposición de izquierda ha capitalizado la falta de comunicación del gobierno, presentando los recortes fiscales como un beneficio exclusivo para los sectores ricos. Mientras Kast mantiene un perfil bajo, figuras como el ultrapopulista Franco Parisi permanecen activas, posicionándose como alternativas más agresivas para el futuro político del país.

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