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Denuncian trabajos forzados y cría irregular de ganado en el Batallón de Infantería 7

También afirma que en los predios del Batallón de Infantería 7 se crían vacas, ovejas y chanchos

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Denuncian trabajos forzados y cría irregular de ganado en el Batallón de Infantería 7

Daniel Correa, un exsoldado que ingresó al Ejército en el año 2020 y solicitó su baja durante los primeros días de agosto, ha presentado una denuncia administrativa formal ante el Ministerio de Defensa Nacional. En dicho documento, Correa señala que tanto él como sus compañeros fueron obligados a ejecutar tareas que resultan ajenas a sus funciones y roles como soldados, denunciando una gestión irregular de los recursos humanos y materiales del Estado.

En el texto de la denuncia administrativa, el exmilitar manifiesta la "presunta utilización irregular de personal militar subalterno y de recursos estatales en actividades forestales, rurales, ganaderas, de faena, transporte y venta". Según el relato, estas actividades se habrían desarrollado desde el Batallón de Infantería 7, conocido como Batallón Ituzaingó y con sede en el departamento de Salto, abarcando tanto predios propios de la unidad como terrenos externos ubicados en Salto y sus alrededores.

Como parte de su petición, Correa solicita que las autoridades competentes señalen, en cada una de las actividades mencionadas, si se contaba con la debida autorización para llevarlas a cabo. Asimismo, exige que se aclare cuál era la finalidad de dichas tareas, de qué manera se llevaba el registro de las mismas y cómo se realizaba el control y la rendición de cuentas sobre los ingresos económicos que estas actividades generaban.

En declaraciones brindadas a El Observador, Correa detalló el funcionamiento de las operaciones forestales. Según relató, los mandos del Batallón de Infantería 7 organizaban cuadrillas compuestas por seis soldados bajo el mando de un cabo primero. Estos grupos eran trasladados a predios fuera de la unidad militar con el objetivo de talar bosques. "Nos llevaban al monte y ahí estábamos de lunes a viernes", afirmó el exsoldado, detallando que cortaban diversas especies como eucalipto, espinillo y naranjos, además de recolectar leña de monte.

El proceso de transporte de los materiales también fue cuestionado. Correa explicó que realizaban astillas y cargaban la madera en camiones particulares que circulaban cerrados para evitar que el contenido fuera visible. Según su testimonio, en algunas ocasiones la leña era transportada en camiones pertenecientes a la unidad, mientras que en otras se utilizaban vehículos privados que trasladaban la carga hacia Montevideo.

Respecto a las condiciones laborales, el denunciante describió un escenario de extrema precariedad y agotamiento, llegando a calificar la situación como una forma de esclavitud. Los horarios eran extenuantes, comenzando las jornadas a las cinco de la mañana y extendiéndose hasta las cinco de la tarde. Correa señaló que no disponían de electricidad ni de agua potable para la higiene personal, contando únicamente con un par de bidones para beber.

La alimentación fue otro de los puntos críticos de su denuncia. El exsoldado relató que, en ocasiones, la comida consistía en un pollo y panes que presentaban hongos, o cortes de carne que eran mayormente hueso. Ante la escasez y la mala calidad de los alimentos, Correa afirmó que los soldados debían salir a cazar animales como carpinchos o mulitas para evitar morir de hambre. Debido a la falta de servicios básicos, el propio Correa tuvo que comprar un generador eléctrico con su dinero personal para intentar obtener un mínimo de comodidad durante las estancias en el monte.

Además de la tala forestal, la denuncia incluye la cría de animales en los predios de la unidad militar. Correa sostiene que en el Batallón de Infantería 7 se crían vacas, ovejas y cerdos que posteriormente son comercializados. Para respaldar todas estas acusaciones, el exmilitar aportó una serie de fotografías y videos que documentan los hechos denunciados.

Sobre su trayectoria personal, Correa mencionó que durante varios años estuvo destinado en una unidad de Montevideo, donde no tuvo inconvenientes. Sin embargo, aseguró que al ser trasladado al Batallón de Infantería 7, su situación cambió drásticamente y comenzó a sufrir hostigamientos. "A mí no me gusta que me tomen por tarado y ahí comenzaron los problemas", recordó, señalando que recibió múltiples sanciones, incluyendo arrestos a rigor de 25 y 30 días, debido a su resistencia a ser "pasado por arriba".

Este caso revive precedentes de irregularidades en las fuerzas armadas. La denuncia de Correa recuerda la situación del teniente Nelson Duarte, quien alertó sobre el uso de personal militar para instalar piscinas en una empresa privada. A pesar de que las denuncias de Duarte fueron corroboradas, el oficial fue sancionado reiteradamente hasta ser dado de baja. De igual forma, la cría de ganado mencionada remite al caso del capitán de fragata Gabriel Vega, quien en 2024 denunció la cría de vacas y cerdos en el Comando de Infantería de la Armada. En aquel caso, las irregularidades fueron confirmadas y el asunto remitido a la Fiscalía en mayo, aunque Vega también terminó retirándose de la Armada tras ser sancionado por sus denuncias.

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