Los resultados de la VIII Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en la Población General, correspondiente al año 2024, han puesto de manifiesto una realidad preocupante sobre los hábitos de consumo de sustancias en el país. Según los datos recabados por este estudio, el alcohol se consolida como la sustancia psicoactiva de mayor consumo en Uruguay, afectando a una parte mayoritaria de la ciudadanía y generando una alerta en los organismos de salud y control.
El análisis detallado de la encuesta indica que el 71,4% de las personas situadas en el rango etario de los 15 a los 65 años declaró haber consumido alcohol en el transcurso de los últimos 12 meses. Esta cifra refleja la profunda penetración de esta sustancia en la población general, evidenciando que el consumo de alcohol es una práctica extendida en diversos estratos y edades de la sociedad uruguaya.
Sin embargo, el panorama se vuelve aún más complejo al observar los datos segmentados por grupos específicos. En el caso de la población universitaria, comprendida entre los 18 y los 35 años, el porcentaje de consumo asciende al 80,7%. Este dato subraya una prevalencia significativamente más alta en los adultos jóvenes que se encuentran en etapa de formación académica, lo que sitúa a este grupo en una posición de especial vulnerabilidad respecto al consumo de alcohol.
Más allá de la prevalencia del consumo, la encuesta profundiza en los niveles de riesgo asociados a esta práctica. No todo consumo se manifiesta de la misma manera, y los especialistas distinguen diversos grados de impacto en la salud y la vida social. Entre aquellos ciudadanos que admitieron haber consumido alcohol en el último año, el 28,4% presenta signos claros de un uso problemático. Esta cifra se traduce en una estimación alarmante de aproximadamente 373.000 personas que están experimentando dificultades derivadas de su relación con el alcohol.
Dentro de este grupo de personas con uso problemático, existe un núcleo aún más crítico. La encuesta identifica que 106.000 personas presentan un uso nocivo de la sustancia, una condición que, dada su gravedad, requiere de una intervención sanitaria inmediata y especializada para evitar consecuencias mayores en su salud física y mental.
Ante la gravedad de estas estadísticas, Victoria Rodríguez, coordinadora de la Junta Nacional de Drogas, ha emitido una advertencia contundente. La funcionaria calificó la cifra obtenida como “muy potente”, enfatizando que el alcohol no solo es la sustancia más consumida tanto por las uruguayas como por los uruguayos, sino que es, además, la que acarrea el mayor volumen de problemas sociales y sanitarios para el país. La declaración de Rodríguez pone de relieve que el impacto del alcohol trasciende la salud individual para convertirse en una carga para el sistema sanitario y el tejido social en general.
Como respuesta a este escenario, la Junta Nacional de Drogas ha puesto en marcha una campaña de bien público diseñada para generar una reflexión profunda en la sociedad. El objetivo central de esta iniciativa es invitar a las personas a analizar críticamente la manera en que se llevan a cabo los festejos y las celebraciones dentro del núcleo familiar. La campaña insta a los ciudadanos a observar con detenimiento la presencia y el volumen de alcohol en estos eventos sociales.
La finalidad de esta intervención es promover la racionalización de una práctica que se ha incorporado de manera tan natural en la vida cotidiana que, a menudo, se vuelve invisible. Según los impulsores de la campaña, esta normalización del consumo es precisamente lo que impide que las personas perciban el daño real y progresivo que el alcohol provoca tanto en los individuos como en la dinámica de sus familias. A través de esta invitación a la observación y al pensamiento crítico, se busca romper la inercia de costumbres arraigadas que pueden estar ocultando riesgos sanitarios y sociales significativos.




