El Gobierno de Venezuela formalizó este miércoles la firma de un adéndum al contrato con la empresa argentina Industrias Metalúrgicas Pescarmona (IMPSA) con el propósito de reactivar las obras de la Central Hidroeléctrica Tocoma. El proyecto, ubicado en el estado Bolívar, se encontraba paralizado desde el año 2014 y, según datos suministrados por la organización Transparencia Venezuela, presentaba un avance del 87,2% al momento de su detención.
El acto de firma tuvo lugar en el Palacio de Miraflores y fue encabezado por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien actualmente ejerce la gobernanza del país bajo la tutela de Estados Unidos tras la salida de Nicolás Maduro. Durante su intervención, Rodríguez señaló que la culminación de Tocoma es fundamental para fortalecer el sistema hidroeléctrico nacional, especialmente en un contexto de ola de calor que la funcionaria vinculó con la emergencia climática actual. Asimismo, detalló que la Administración pública venezolana ha implementado un esquema de trabajo interdiario con el fin de mitigar el consumo eléctrico en el país.
Este nuevo acuerdo se inserta dentro de un plan de tres fases diseñado por la Administración de Donald Trump para Venezuela, el cual se enfoca en la estabilización, la recuperación económica y la transición democrática. Esta información fue difundida por la Embajada de Estados Unidos en Caracas a través de su cuenta en la red social X. De acuerdo con la legación diplomática, la meta final de estas acciones es alcanzar una capacidad de generación conjunta de 2.640 megavatios, sumando la producción de Tocoma y la de la represa de Macagua, la cual también será objeto de trabajos de modernización.
Jorge Rafael Salcedo, presidente de IMPSA, expresó su agradecimiento por el respaldo recibido por parte de los departamentos de Estado y de Energía de los Estados Unidos. Salcedo calificó la reactivación de Tocoma como uno de los proyectos más relevantes para el sector eléctrico en América Latina, describiendo el acuerdo como un "voto de confianza" muy importante. El ejecutivo aseguró que la empresa ejecutará el proyecto bajo los más altos estándares de tecnología y generación en el área hidroeléctrica, priorizando la calidad y la eficiencia en la obra.
Por su parte, el ministro de Energía Eléctrica de Venezuela, Rolando Alcalá, destacó que la finalización de la central impulsará el desarrollo industrial del estado Bolívar y proporcionará la estabilidad necesaria a todo el complejo de embalses del Bajo Caroní.
La trayectoria de la Central Tocoma comenzó en el año 2007, durante la gestión de Hugo Chávez, con una fecha de entrega prevista para 2014. Sin embargo, la obra quedó truncada debido a la crisis económica venezolana y a la falta de financiamiento, convirtiéndose en uno de los múltiples emprendimientos inconclusos heredados del chavismo. IMPSA, que no había podido avanzar en los trabajos durante casi dos décadas, fue privatizada en el año 2025, pasando a manos del fondo estadounidense Industrial Acquisitions Fund. Este cambio en la estructura accionaria fue el elemento que facilitó el respaldo político de Washington para el proyecto.
Venezuela ha enfrentado fallas recurrentes en el suministro eléctrico durante años, afectando principalmente a las regiones más alejadas de la capital. Mientras que el chavismo ha justificado estos cortes mediante la denuncia de presuntos saboteos y la aplicación de sanciones estadounidenses, la oposición y diversos expertos técnicos sostienen que el origen del problema reside en la corrupción y la falta de mantenimiento preventivo de la red. Recientemente, los apagones han empezado a afectar también a Caracas, situación que no era frecuente anteriormente.
En paralelo al pacto con IMPSA, el Gobierno de Delcy Rodríguez ha firmado convenios con la empresa General Electric para incrementar la generación eléctrica, según reportó el diario El Observador. A principios de agosto, la presidenta encargada instó a la población a ahorrar agua y electricidad ante la presencia del fenómeno climático "Superniño", una fase intensa de El Niño que ha disparado la demanda energética en todo el territorio.
A pesar de los anuncios, existen discrepancias en los plazos de ejecución. Mientras que la Embajada de Estados Unidos y el Gobierno venezolano estiman la incorporación de 672 megavatios en un periodo de entre 14 y 24 meses, IMPSA había anunciado en junio un cronograma de 19 meses, que posteriormente redujeron a 14. Además, la falta de claridad sobre si los primeros 160 megavatios provendrán de las turbinas de Tocoma o de la modernización de Macagua ha generado dudas en Transparencia Venezuela, organización que exige mayor transparencia sobre el destino de los fondos invertidos en las últimas dos décadas y los pagos realizados al consorcio.
En última instancia, la culminación exitosa de este proyecto dependerá de la estabilidad del entendimiento político entre Caracas y Washington, ya que el respaldo explícito a la represa la posiciona como un símbolo tangible de la transición que Estados Unidos afirma estar impulsando en Venezuela.




