Honduras ha sido escenario de dos crímenes violentos en un lapso menor a 24 horas, resultando en el fallecimiento de dos mujeres en hechos completamente aislados. Los sucesos, que han generado conmoción en sus respectivas comunidades, se registraron en las localidades de Comayagua y Nacaome, en el departamento de Valle. De acuerdo con los reportes preliminares proporcionados por las autoridades competentes, en ambos casos las víctimas fueron atacadas con armas de fuego, aunque los contextos y las modalidades de los crímenes fueron distintos.
El primer hecho violento se produjo durante la mañana del día de ayer en la ciudad de Comayagua. La víctima fue identificada como Drides Ondina Ulloa Hernández, una mujer de 47 años de edad. Ulloa Hernández se desempeñaba como empleada en el área de aseo de la Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria, institución conocida como Dicta. El crimen ocurrió en un momento cotidiano, mientras la mujer se trasladaba hacia su lugar de trabajo para iniciar su jornada laboral.
Según las primeras líneas de investigación y los testimonios recabados en la zona, Drides Ondina Ulloa Hernández llegó al punto del ataque a bordo de una motocicleta. Tras descender del vehículo, comenzó a caminar cuando fue abruptamente interceptada por un sujeto armado. El agresor, cuya identidad aún no ha sido establecida, disparó en reiteradas ocasiones contra la mujer, causándole heridas mortales de manera inmediata. El cuerpo de la empleada de Dicta quedó tendido a la orilla de la vía pública, donde fue hallado por transeúntes y posteriormente reportado a las autoridades.
El segundo crimen tuvo lugar la noche del miércoles, trasladando la tragedia al departamento de Valle, específicamente en el barrio Suyapa de la municipalidad de Nacaome. En este caso, la víctima fue identificada como Lidia Saraí Ávila Flores, una mujer de 34 años de edad, quien era conocida afectuosamente entre sus allegados y vecinos como “La Machilla”. A diferencia del ataque ocurrido en Comayagua, este crimen se llevó a cabo en la intimidad del hogar de la víctima.
De acuerdo con los informes preliminares, personas desconocidas irrumpieron en la vivienda donde residía Ávila Flores. Una vez dentro del inmueble, los atacantes utilizaron armas de fuego para disparar contra la mujer, quitándole la vida en el acto. Tras cometer el asesinato, los responsables huyeron rápidamente del lugar, logrando evadir la captura inmediata.
En ambos escenarios, el personal del Ministerio Público se hizo presente para coordinar las diligencias legales correspondientes. Los agentes realizaron el reconocimiento oficial y el levantamiento de los cuerpos para iniciar el proceso forense. En el caso de Drides Ondina Ulloa Hernández, su cadáver fue trasladado desde Comayagua hasta la morgue de Medicina Forense ubicada en Tegucigalpa, con el objetivo de practicarle la autopsia de ley y determinar con precisión la trayectoria y cantidad de los impactos de bala.
Por otro lado, la tragedia en Nacaome ha dejado un vacío profundo en la familia de Lidia Saraí Ávila Flores. El padre de la víctima se pronunció ante la situación, manifestando abiertamente que desconoce las razones detrás del asesinato de su hija. Hasta el momento, no se han reportado amenazas previas ni conflictos que pudieran explicar la agresión sufrida por la mujer de 34 años en su propia casa.
Ante estos dos hechos sangrientos, las autoridades policiales y judiciales mantienen abiertas las investigaciones. El objetivo primordial es establecer los móviles que motivaron estos crímenes y lograr la identificación y captura de los responsables. Se están analizando las evidencias recolectadas en las escenas del crimen y se revisan posibles testimonios que permitan esclarecer por qué estas dos mujeres fueron blanco de ataques armados en menos de un día.






