La ciudad de La Habana, el 12 de agosto, ha sido el escenario de la difusión de un análisis meteorológico detallado emitido por los especialistas del Centro del Clima. A través de un boletín enviado a la Agencia Cubana de Noticias, los expertos han delineado el comportamiento atmosférico esperado para el octavo mes del año, subrayando que este periodo constituye el segundo mes del llamado período intraestival.
Dentro de la dinámica climática de la isla, agosto se posiciona, junto con el mes de julio, como uno de los dos meses que aportan la menor cantidad de precipitaciones a la etapa lluviosa en Cuba. Esta tendencia a la baja en el volumen de lluvias no es casual, sino que responde a factores meteorológicos específicos que predominan en la región durante esta época del año.
Según informaron los especialistas, la principal razón detrás de la escasez relativa de precipitaciones es la notable influencia del Anticiclón del Atlántico Norte. Este sistema de alta presión mantiene un control significativo sobre el territorio nacional, condicionando la estabilidad atmosférica y limitando la entrada de humedad abundante que podría generar lluvias más constantes o intensas en el país.
No obstante, el informe aclara que esto no significa una ausencia total de precipitaciones. Los expertos advirtieron que, a pesar de la influencia del anticiclón, se seguirán produciendo chubascos y tormentas eléctricas. Estos eventos meteorológicos ocurrirán primordialmente durante las horas de la tarde y las primeras horas de la noche. La causa de estas precipitaciones se encuentra asociada al calentamiento diurno y al tránsito de diversos sistemas de la zona tropical, específicamente el paso de ondas tropicales y bajas tropicales.
En cuanto a la actividad ciclónica, el Centro del Clima llamó la atención sobre el incremento progresivo de este fenómeno sobre el territorio cubano durante el mes de agosto. Sin embargo, los especialistas hicieron una precisión importante sobre la frecuencia de afectación: se estima que la probabilidad de ser impactado por huracanes en agosto es solo la mitad de la frecuencia que se registra habitualmente durante el mes de septiembre.
Un factor determinante en el análisis es la temperatura superficial del mar. El boletín señala que, en la franja tropical del Atlántico Norte, se ha registrado un cierto enfriamiento de las aguas en el curso de los últimos meses. Este descenso en la temperatura superficial actúa como un freno, ya que no favorece el aumento del movimiento ciclónico en dicha zona.
A pesar de este enfriamiento reciente, los modelos meteorológicos consultados indican una tendencia distinta para el futuro inmediato. Se especifica que, desde el mes de julio, los modelos han señalado la posibilidad de un acrecentamiento de las anomalías positivas de la temperatura superficial del mar, tanto en el océano Atlántico como en el mar Caribe, afectando los meses de agosto, septiembre y octubre.
Otro elemento crítico en el pronóstico es el desarrollo del nuevo evento El Niño – Oscilación del Sur, conocido técnicamente como ENOS. Este fenómeno comenzó su desarrollo a partir de junio y se espera que su persistencia se extienda hasta los meses iniciales del próximo año.
La intensidad de este evento ENOS es fundamental para predecir la actividad ciclónica. Los especialistas explican que un evento de tipo ligero no limitaría la acción de los ciclones en la región atlántica. Sin embargo, si el evento es moderado o fuerte, sí provocaría una disminución en dicha actividad. En la actualidad, los datos indican que existe una alta posibilidad de que el evento actual sea fuerte o muy fuerte, lo que podría influir en la reducción de la actividad ciclónica.
Finalmente, basándose en la combinación de estos factores y en la salida de los modelos analizados, el Centro del Clima prevé que las precipitaciones para el mes de agosto se sitúen por debajo del promedio histórico en todo el país.
Para brindar mayor precisión, el informe detalla las expectativas regionales. En el occidente de Cuba, se esperan precipitaciones de 172 milímetros, con temperaturas que oscilarán entre los 24,3 y 24,8 grados Celsius. En la región central, las lluvias se estiman en 144 milímetros, con temperaturas situadas entre los 23,2 y 24,0 grados Celsius. Por su parte, el oriente de la isla registrará las menores precipitaciones con 104 milímetros y las temperaturas más altas, situándose entre los 26,0 y 26,6 grados Celsius.






