ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · jueves, 22 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

Entre la macroeconomía y la realidad: crece la morosidad y la desazón social en Argentina

Tanto los problemas heredados, que son muchos, como los otros, deben enfrentarse. Negarlos, insultar al que los plantea, o reducir todo a una cuestión ideológica, sólo sirve para profundizarlos y aumentar la desazón.

Audionoticia

Escucha el reporte completo

Entre la macroeconomía y la realidad: crece la morosidad y la desazón social en Argentina

La gestión económica actual de Argentina atraviesa un momento de profunda dicotomía. Mientras el Gobierno destaca los avances en los indicadores macroeconómicos, una serie de datos sociales y financieros revelan una realidad muy distinta para gran parte de la población. Esta situación evoca la célebre fábula del rey que caminaba desnudo, donde el séquito elogiaba un ropaje invisible hasta que la voz de la realidad puso al descubierto lo obvio. En el contexto actual, esa voz surge de las encuestas, los índices de morosidad y el día a día de los ciudadanos.

Los datos reflejan un clima de desánimo generalizado. Según un relevamiento que consolida el trabajo de 17 consultoras nacionales, el 59% de la población manifiesta que la está pasando mal. A este malestar se suma una perspectiva desalentadora hacia el futuro inmediato, ya que el 49% de los encuestados mantiene expectativas económicas negativas para el próximo año. Esta tendencia coincide en diversas mediciones, señalando una brecha creciente entre el discurso oficial y la percepción de la gente de a pie.

Ante estas cifras, la respuesta del Presidente Javier Milei ha sido consistente: el mandatario sostiene que posee otros datos, centrando su análisis en el éxito de la macroeconomía. El Gobierno pone el acento en sectores estratégicos que muestran un crecimiento dinámico, como la minería, la energía y el litio, destacando especialmente los auspiciosos resultados de Vaca Muerta y la innegable tendencia a la baja de la inflación. Si bien estos puntos son reconocidos y no están en discusión, analistas sugieren que representan solo una fracción de la realidad económica total.

El aspecto más crítico y preocupante se encuentra en el endeudamiento de las familias. De acuerdo con datos del Banco Central procesados por EcoGo, existen actualmente 20,9 millones de personas en el país con alguna línea de crédito vigente. De este universo, aproximadamente 5,8 millones son considerados morosos, definiéndose así a quienes presentan un atraso en los pagos superior a los 90 días.

La gravedad de la situación se profundiza al analizar el crédito a las familias. Un estudio conjunto de la Universidad Austral y la consultora EcoGo indica que la mora total de este segmento alcanzó el 17,5% y ha acumulado 20 meses consecutivos de incremento. Se estima que la mora total se multiplicó casi por cinco desde fines de 2024, y que el 26,1% de los deudores registra mora, lo que representa un aumento de 8,8 puntos porcentuales respecto al año anterior.

Esta asfixia financiera ha llevado a los hogares a buscar alternativas desesperadas. Según el Banco Central, el aumento de los atrasos en préstamos personales y tarjetas de crédito provocó que las familias recurrieran a la refinanciación de sus deudas para intentar acceder a plazos más largos o tasas de interés más bajas. El volumen de préstamos renegociados se ha duplicado en solo seis meses, alcanzando niveles históricos récord.

La naturaleza de este endeudamiento es reveladora. Un informe de la consultora Management & Fit reveló que el 33,4% de las familias endeudadas lo hizo con el objetivo primario de comprar alimentos y cubrir los gastos básicos del mes. Esta realidad fue señalada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien en su homilía por el día de San Cayetano criticó a los dirigentes que hablan de los pobres sin estar cerca de sus necesidades y alertó sobre la "trampa de los créditos que endeudan y asfixian", haciendo un llamado a la empatía hacia los más necesitados.

Frente a este escenario, la respuesta del Ejecutivo ha sido severa. El Presidente Milei afirmó que quien decide endeudarse es responsable de su propia decisión, calificando el crédito como un acuerdo entre privados. Incluso cuestionó la situación de quienes hoy no pueden afrontar sus pagos preguntando: “¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo?”.

Más allá de la deuda, el panorama incluye problemas de empleo y el cierre de empresas. Recientemente, la gestión ha sumado complicaciones adicionales, como el conflicto con los prácticos y los retrocesos que obligaron al Gobierno a modificar puntos del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Estos hechos sugieren dificultades en la comunicación y en la implementación de las medidas, donde el enfoque en el "qué" ha prevalecido sobre el análisis de las consecuencias y el "cómo" de la ejecución.

En conclusión, el desafío para quienes ostentan la máxima responsabilidad reside en enfrentar tanto los problemas heredados como los surgidos en la gestión actual. Negar la realidad, reducir los reclamos a cuestiones ideológicas o responder con insultos solo profundiza la desazón social. Como advirtió en su momento Martin Luther King, el mayor riesgo no es el grito de los violentos, sino el silencio de los buenos ante la crisis.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

Cobertura en Video