La Cabaña Santa Rosa inició su camino en 2004, en un contexto económico marcado por la salida de la convertibilidad. En aquel momento, el sector agropecuario y la ganadería comenzaron a experimentar una mejora cambiaria que permitió destrabar el desarrollo de la actividad, brindando el escenario ideal para que la familia Bellocq iniciara su proyecto productivo. Lo que comenzó como una iniciativa familiar se ha transformado, a lo largo de dos décadas, en una empresa consolidada y referente en la producción de genética bovina.
Actualmente, la empresa se prepara para uno de sus hitos anuales: el gran remate de toros. Para este año, la cabaña pondrá a la venta cerca de 200 ejemplares Angus. Según explicó Maximiliano Bellocq, integrante de la segunda generación de la familia y veterinario de 32 años, la demanda de genética es tan elevada que la empresa podría haber colocado al menos 50 toros adicionales si contara con mayor oferta de animales. Este evento comercial está programado para el próximo 22 de agosto en Tres Arroyos, y la organización estará a cargo de la consignataria Campos y Ganados.
La especialización de Santa Rosa es exclusiva en la raza Angus. Si bien el Angus negro es la base de su producción, en los últimos años han intensificado su apuesta por el Angus colorado para satisfacer una demanda creciente del mercado. Esta tendencia se refleja directamente en los valores comerciales: mientras que un toro negro puede cotizar en torno a los 8 millones de pesos, los ejemplares colorados alcanzan fácilmente los 10 millones de pesos o cifras superiores, debido a que existe una menor oferta de estos animales frente a un fuerte interés de los compradores.
Uno de los pilares fundamentales de la organización es el esquema de gestión familiar. La empresa opera como un equipo multidisciplinario donde cada integrante cumple un rol estratégico. El padre y dos de los hijos son veterinarios, asegurando el rigor técnico de la producción. Por otro lado, la madre y una de las hijas, quien es contadora, se encargan de la administración del negocio. Asimismo, la esposa de Maximiliano gestiona los registros, la fotografía y la elaboración de los catálogos, integrando todas las áreas necesarias para el funcionamiento de la cabaña.
El objetivo central de Santa Rosa es la producción de genética de alta calidad, alejándose de la producción de carne como meta principal. Con un rodeo de aproximadamente 700 vacas, que incluyen animales pedigree, puros controlados y rodeo general, la empresa se enfoca en generar reproductores. Para lograrlo, implementan programas de embriones y mantienen una fuerte presión de selección, reteniendo gran parte de las hembras para ampliar y mejorar la base genética.
Para la selección de los toros, la cabaña combina herramientas tecnológicas avanzadas con el criterio tradicional. Utilizan ecografías de carcasa, análisis genómicos y controles permanentes, aunque Maximiliano Bellocq sostiene que ningún dato técnico puede reemplazar la observación fenotípica y el "ojo del cabañero".
Desde su perspectiva, el crecimiento de la cabaña es el reflejo de un cambio estructural en la ganadería argentina. Bellocq observa que muchos productores agrícolas están regresando a la cría o ampliando sus rodeos, transformando lotes de agricultura en pasturas para recriar animales e invertir en mejores reproductores. Para el veterinario, este proceso representa un momento muy importante para el sector.
Esta realidad actual contrasta drásticamente con las vivencias de Bellocq durante su adolescencia, cuando el sector sufrió el impacto de las políticas ganaderas del kirchnerismo y una sequía severa entre 2008 y 2009. El productor recordó que en aquel periodo la situación era tan crítica que se llegaba a cambiar vacas por rollos de alimento. En la actualidad, la relación económica es opuesta: con el valor de una sola vaca es posible adquirir entre 100 y 150 rollos.
Finalmente, Bellocq analiza el escenario global, señalando que la disminución del stock de vacas a nivel mundial, especialmente en Estados Unidos, sostendrá la demanda de carne vacuna. Según su visión, Argentina posee ventajas competitivas enormes y, siempre que el contexto político sea favorable, el sector ganadero se encamina hacia años extraordinarios.






