River Plate continúa atravesando una racha negativa que preocupa a sus hinchas y a su cuerpo técnico. En la cuarta fecha del Torneo Clausura, el conjunto Millonario volvió a sufrir un traspié significativo al caer derrotado por 1-0 en su visita a Tigre. El encuentro, desarrollado en el Estadio José Dellagiovanna, dejó un saldo amargo para el equipo visitante, que no logró revertir su situación actual en la tabla de posiciones.
Al finalizar el encuentro, la tensión se trasladó a la zona mixta, donde el capitán del equipo, Nicolás Otamendi, tomó la palabra para expresar su profundo malestar. El defensor central no ocultó su enojo y lanzó duras críticas contra el árbitro principal del encuentro, Andrés Gariano, y sus colaboradores, asegurando que el desempeño arbitral estuvo lejos de lo esperado para un torneo de esta magnitud.
En declaraciones brindadas a TNT Sports, Otamendi comenzó analizando el rendimiento general de su equipo, reconociendo que, si bien tuvieron el control del juego, la falta de eficacia fue determinante. "Estamos en un momento donde no podemos errar. Una llegada de Tigre y un gol. No podemos seguir como hoy de no poder sumar de a tres", señaló el capitán, subrayando la urgencia de obtener resultados positivos para salir del bache deportivo.
A pesar de la derrota, el referente del Millonario sostuvo que, en líneas generales, el equipo realizó un buen partido y mantuvo la posesión del balón, aunque admitió que el plantel es plenamente consciente del momento crítico que atraviesan. Sin embargo, el punto central de su indignación fue una acción puntual ocurrida durante la primera mitad del encuentro, que según el defensor, cambió el rumbo del partido.
La principal protesta de Otamendi se centró en un penal reclamado sobre Ángel Correa. El episodio ocurrió a los 35 minutos del primer tiempo, cuando el exjugador del Atlético de Madrid logró recuperar la pelota en la zona media del campo. Tras esa recuperación, Correa distribuyó el balón hacia Lucas Beltrán, quien rápidamente filtró un pase hacia el área. En esa zona, Correa cayó tras la marca ejercida por Nahuel Banegas y Alan Barrionuevo. A pesar de la intensidad de la jugada, ni el juez Gariano ni el equipo del VAR consideraron que la acción ameritara una revisión o el cobro de la infracción.
Ante este hecho, Otamendi fue tajante en su análisis: "A mi criterio y por lo que me dicen todos es un penal claro. Se ve que ni el árbitro ni los del VAR están para una competición como esta". El capitán enfatizó que, aunque el equipo debe luchar y ganar los partidos dentro del campo de juego, es innegable la influencia de los errores arbitrales en el resultado final.
El capitán fue más allá y cuestionó la postura de los colegiados frente a las críticas de los protagonistas. "Los árbitros se quejan de que no tenemos que hablar de ellos, pero nunca asumen un error. No nos están cobrando las chiquitas, nada", disparó el defensor. Asimismo, manifestó su desconcierto sobre la gestión del arbitraje en el torneo, preguntándose quién es la persona encargada de supervisar a los jueces, aunque reiteró que el equipo debe lidiar con estas circunstancias y pelear contra todas las adversidades para sumar puntos.
Más allá de las polémicas arbitrales, el panorama para River es complejo. Esta derrota representa la sexta caída consecutiva para el equipo, una estadística que obliga al plantel a una autocrítica severa. En ese sentido, Nicolás Otamendi reconoció que el club se encuentra en un "momento crítico". El capitán concluyó admitiendo la necesidad imperiosa de asumir la responsabilidad y dejar de cometer los errores técnicos y tácticos que han costado puntos vitales en las últimas jornadas.






