El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, manifestó este martes que la realización de procesos electorales en Venezuela es un paso que "tiene que ocurrir", aunque subrayó que, en el momento actual, aún no se han establecido las condiciones fundamentales para garantizar que dichos comicios se lleven a cabo de manera libre y transparente.
Las declaraciones del jefe de la diplomacia estadounidense fueron emitidas en las instalaciones del Departamento de Estado, en Washington. El anuncio se produjo en el marco de un encuentro con el vicepresidente de Paraguay, Pedro Alliana, posterior a la ceremonia de firma de un memorando de entendimiento destinado a la cooperación nuclear civil estratégica entre ambas naciones.
Durante la rueda de prensa, al ser consultado por el periodista Sergey Small sobre la fecha probable en la que podrían celebrarse las elecciones en Venezuela, Rubio fue enfático al señalar que cualquier transición política requiere, como paso previo y esencial, la consolidación de las bases democráticas en el país suramericano. Según el funcionario, aunque el proceso electoral es inevitable y necesario, todavía existe una cantidad considerable de trabajo pendiente para que el entorno sea apto para una votación legítima.
En este sentido, el secretario de Estado detalló los pilares que considera indispensables para habilitar el camino hacia las urnas. Rubio mencionó que es imperativo alcanzar un estado de verdad, asegurar la libertad de prensa, permitir la participación activa de múltiples partidos políticos y fomentar un proceso de reconciliación nacional. Asimismo, hizo especial hincapié en la necesidad técnica y política de contar con un organismo electoral que tenga la capacidad de contabilizar los votos de forma precisa y confiable, eliminando cualquier duda sobre la integridad de los resultados.
Para alcanzar estos objetivos, el secretario de Estado explicó que la administración de Washington está implementando una estrategia de trabajo paralela. Esta hoja de ruta consiste en abordar simultáneamente la recuperación económica de Venezuela y su transición política. El propósito central de este enfoque dual es fortalecer las instituciones del Estado antes de proceder a la convocatoria de nuevas elecciones, asegurando así que el sistema sea robusto y capaz de sostener una democracia real.
Rubio también dedicó una parte de su intervención a gestionar las expectativas sobre los tiempos de este proceso. Advirtió que la reconstrucción del sistema venezolano no será inmediata, debido a que el país se enfrenta al desafío de desmantelar y reformar una estructura que ha estado vigente durante casi tres décadas. Al respecto, aclaró que, si bien no se trata de un proceso que tome años, tampoco sucederá de la noche a la mañana, estimando que el periodo de transición se medirá en meses y semanas.
Para ilustrar su punto sobre la complejidad de estas transformaciones, el jefe de la diplomacia estadounidense comparó la situación de Venezuela con otras transiciones democráticas que han tenido lugar en el pasado, citando ejemplos específicos de Europa del Este y el caso de Paraguay. Con estas referencias, Rubio subrayó que la consolidación de la democracia es un proceso gradual que requiere tiempo y perseverancia.
Finalmente, el secretario de Estado insistió en que, a pesar de que el avance pueda percibirse como lento para algunos sectores, la transición sigue su curso y se está moviendo en la dirección correcta. Rubio concluyó asegurando que existen avances tangibles y que estos continuarán desarrollándose, reafirmando el compromiso inquebrantable de los Estados Unidos con el objetivo de restablecer la democracia en Venezuela.




