Angie Rodríguez, gerente del Fondo Adaptación, ha revelado una grave denuncia que señala la existencia de un presunto plan coordinado desde la Presidencia de la República con el objetivo de vincular directamente a figuras políticas prominentes con organizaciones paramilitares. Según el testimonio de Rodríguez, el plan buscaba señalar al presidente electo, Abelardo De La Espriella, al expresidente Álvaro Uribe y al fallecido exvicepresidente Germán Vargas Lleras.
La denuncia, que ya se encuentra en manos de la Fiscalía General de la Nación y está siendo analizada por un equipo especializado, detalla que la estrategia habría sido impulsada por órdenes directas del presidente Gustavo Petro y del ministro del Interior, Armando Benedetti. El plan consistía en la organización de un evento masivo en Valledupar con la participación de los principales jefes paramilitares, bajo la apariencia de dar un cierre formal al denominado Pacto de Ralito. No obstante, Rodríguez asegura que el propósito real era lograr que estos exjefes paramilitares emitieran testimonios que comprometieran a De La Espriella, Uribe y Vargas Lleras en el marco de la campaña presidencial.
Rodríguez, quien se desempeñó como secretaria técnica en este proceso, relató que en noviembre llevó a cabo la primera reunión en Valledupar, donde estuvieron presentes 11 exjefes paramilitares, incluyendo a figuras como Salvatore Mancuso, Macaco, Jorge 40 y El Alemán, faltando únicamente Castaño y Don Berna. El evento fue presentado públicamente como el "Diálogo Social Paz Total", una iniciativa del gobierno de Petro. Sin embargo, la funcionaria afirma que recibió instrucciones precisas de que los asistentes debían hablar específicamente sobre las tres personas mencionadas.
Durante el desarrollo de los encuentros, Rodríguez describe un ambiente de alta tensión. La funcionaria manifestó haber sentido temor por la seguridad de los exjefes paramilitares, estando pendiente de la alimentación por miedo a posibles envenenamientos y alertada sobre la presencia del ELN en las zonas cercanas. Asimismo, narró un momento crítico durante el reencuentro entre Jorge 40 y Salvatore Mancuso, quienes habían sido enemigos durante más de dos décadas. Rodríguez admitió haber sentido temor de que el encuentro terminara en un enfrentamiento físico, aunque finalmente ambos se abrazaron y lloraron en privado.
El punto de quiebre ocurrió cuando Rodríguez, siguiendo las órdenes recibidas, solicitó a los exjefes paramilitares que hablaran sobre el objetivo principal: incriminar a De La Espriella, Uribe y Vargas Lleras. Según su relato, la reacción de los exparamilitares fue de indignación. Algunos de ellos se levantaron de la mesa, manifestando que no permitirían que el Gobierno los utilizara para tales fines. Los exjefes aseguraron que estaban dispuestos a regresar a los territorios, pedir perdón a las víctimas y entregar fosas comunes, pero rechazaron tajantemente participar en un plan para atacar a adversarios políticos.
Al reportar el fracaso de la misión en Bogotá, Rodríguez afirma que la respuesta del entorno gubernamental fue negativa. En lugar de valorar el proceso, fue cuestionada sobre si se había aliado con los paramilitares, razón por la cual se le ordenó regresar inmediatamente a la capital. La funcionaria sostiene que el objetivo del Gobierno no era la reconciliación, sino obtener testimonios que permitieran ganar las elecciones mediante la descalificación de sus oponentes, sugiriendo que se buscaba que los paramilitares revelaran supuestas órdenes de asesinato o fuentes de financiación.
Este plan guarda similitudes con estrategias previas emprendidas por la exsenadora Piedad Córdoba y el excandidato presidencial Iván Cepeda, quienes buscaron testimonios en cárceles de Colombia y Estados Unidos para incriminar a Álvaro Uribe y su hermano Santiago Uribe.
En relación con esto, el 1 de octubre de 2025, el ministro Armando Benedetti afirmó en rueda de prensa que los gestores de paz se habían comprometido a decir una verdad que "asombraría a Colombia y a la clase política", señalando que algunos de los cómplices de masacres serían hoy candidatos.
Ante la gravedad de estas revelaciones, Abelardo De La Espriella ha solicitado protección para la vida de Angie Rodríguez, quien ha sido objeto de intentos de descalificación por parte del presidente Petro, quien ha mencionado temas de salud mental para cuestionar su credibilidad. Diversos sectores del país exigen que la Fiscalía escuche formalmente a Rodríguez y actúe basándose en las pruebas presentadas.






