El indicador de referencia para la mayoría de las hipotecas variables en España, el euríbor, ha registrado una pausa en su tendencia alcista. Tras una escalada iniciada coincidiendo con el estallido del conflicto bélico en Irán, los datos más recientes muestran un ligero respiro. No obstante, este freno en el crecimiento del indicador no se traducirá en rebajas inmediatas para los usuarios de préstamos hipotecarios; por el contrario, las próximas revisiones de cuotas seguirán reflejando incrementos.
Al cierre del mes de junio, el euríbor se situó en una media del 2,798%. Este valor representa una ligera disminución respecto al resultado obtenido en mayo, cuando el indicador alcanzó el 2,804%. A pesar de este leve descenso mensual, el indicador se mantiene en una zona de máximos que persiste desde septiembre de 2024 y se sitúa significativamente por encima de los niveles registrados hace un año. Para ponerlo en perspectiva, en junio del año anterior, el euríbor se encontraba en el 2,081%, una diferencia sustancial que impactará directamente en los bolsillos de los propietarios con hipotecas referenciadas a este valor.
El impacto real en las cuotas mensuales dependerá de las condiciones específicas de cada contrato, como el importe del préstamo, el diferencial aplicado por la entidad bancaria y los años que resten para la amortización. Sin embargo, para analizar el efecto medio, se puede tomar como ejemplo una hipoteca de 150.000 euros a un plazo de 25 años, con un interés compuesto por el euríbor más un diferencial del 1%. En este escenario, el incremento en la cuota mensual sería de aproximadamente 60 euros, lo que supone un gasto adicional de unos 700 euros al año.
Si se analiza un préstamo de mayor cuantía, como una hipoteca de 300.000 euros bajo las mismas condiciones (25 años de plazo y un interés de euríbor más el 1%), el alza mensual ascendería a unos 120 euros, traduciéndose en un incremento anual cercano a los 1.400 euros. Estos cálculos subrayan que, aunque la subida del indicador se haya moderado, la comparativa con las revisiones anteriores seguirá empujando las cuotas al alza.
El origen de este repunte se remonta al mes de marzo, momento en el que el conflicto en Oriente Medio comenzó a generar inestabilidad. El estallido de la guerra en Irán provocó un incremento en los precios de la energía y un aumento de la inflación, factores que impulsaron el indicador hipotecario. En respuesta a este escenario, el Banco Central Europeo (BCE) anunció el pasado 11 de junio la primera subida de los tipos de interés en la eurozona en casi tres años, elevando el precio del dinero hasta el 2,25%. Esta medida, sin embargo, no generó un nuevo efecto al alza en el euríbor, ya que el mercado ya había descontado la decisión previamente.
De cara al futuro cercano, los analistas no prevén variaciones significativas durante el periodo estival. Desde el Instituto Español de Analistas (IEA) advierten que la evolución del indicador estará condicionada principalmente por el comportamiento de la inflación y la posibilidad de nuevas subidas de tipos de interés. Por su parte, el propio BCE ha dejado abierta la posibilidad de realizar ajustes adicionales, tras fijar la tasa neutral —aquella que no impulsa ni frena el crecimiento económico— en el 2,5%, situándola 25 puntos básicos por encima de la tasa rectora actual.
Aunque se espera que en la reunión de julio no haya cambios en la política monetaria, existe una falta de consenso sobre lo que ocurrirá tras las vacaciones de verano. La gestora Dunas Capital no descarta que se produzcan dos aumentos adicionales de los tipos de interés durante la segunda mitad del año, sugiriendo que el escenario macroeconómico del BCE es compatible con tipos situados entre el 2,50% y el 2,75%.
En sentido opuesto se encuentra Ebury, la fintech de pagos internacionales de Banco Santander. Diego Barnuevo, analista de mercado de dicha entidad, se muestra escéptico ante la posibilidad de nuevas subidas, contrariando las expectativas del mercado. Barnuevo prevé que el BCE mantenga los tipos actuales a corto plazo mientras la inflación converja hacia el objetivo del 2%. Además, señala que si las negociaciones entre Estados Unidos e Irán avanzan favorablemente, podrían reducirse las expectativas de tipos en la eurozona, permitiendo un descenso moderado del euríbor a 12 meses.
Finalmente, la tendencia diaria del indicador ha mostrado una moderación en los últimos días de junio, situándose en torno al 2,73%. Este dato sugiere que el euríbor podría estar entrando en una fase de estabilización después de las fuertes subidas registradas desde marzo, aunque los expertos coinciden en que aún no se vislumbra una tendencia a la baja consolidada.






