El Banco del Libro, en una alianza estratégica con la Fundación Venemergencia, ha puesto en marcha una iniciativa denominada "El Árbol de los Cuentos". Este proyecto surge con el propósito fundamental de ofrecer un espacio dedicado a la lectura, diseñado específicamente para que los niños y jóvenes que se encuentran actualmente en refugios puedan hallar un momento de distensión, alivio y reflexión tras los acontecimientos traumáticos vividos recientemente.
La implementación de este espacio comenzó el pasado domingo 28 de junio en las instalaciones del Parque del Este. Este lugar fue seleccionado debido a que allí han sido trasladadas diversas personas que resultaron afectadas por los terremotos ocurridos la semana pasada. La elección del entorno natural no es casual, sino que forma parte de una estrategia deliberada para conectar a los participantes con el medio ambiente mientras procesan sus vivencias.
María Beatriz Medina, directora del Banco del Libro, explicó que el nombre de la iniciativa busca establecer un vínculo directo con la naturaleza. Asimismo, señaló que este proyecto reactiva la premisa de una experiencia previa implementada durante el deslave de 1999, la cual se tituló "Leer para vivir". Según Medina, la base de esta metodología es la convicción de que la lectura literaria constituye una herramienta poderosa que permite a las personas elaborar y reconstruir situaciones difíciles, facilitando así una reconstrucción tanto a nivel personal como social.
Durante la primera jornada celebrada el domingo, se contó con la participación de aproximadamente 25 niños, quienes se acercaron a los libros en un entorno de apoyo. Ante el éxito de este inicio, la organización anunció a través de sus redes sociales que las actividades continuarían el lunes, estableciendo dos horarios específicos: a las 11:00 am y a las 4:00 pm. Para estas sesiones, se ha convocado a voluntarios que desempeñarán el rol de cuentacuentos, manteniendo este esquema horario para los días siguientes.
La selección de los textos no se realiza de manera azarosa. María Beatriz Medina acotó que la idea central es leer títulos que, en su mayoría, mantengan una referencia con los sucesos que atraviesan los jóvenes. La directora subrayó que la formulación simbólica de la literatura permite crear el distanciamiento necesario para que los niños puedan observar sus circunstancias desde una perspectiva distinta, facilitando la gestión emocional de la crisis.
Como ejemplo de esta selección, durante la jornada del domingo se leyó el libro "Sapo tiene miedo", de Max Velthuijs y publicado por Ekaré. La obra narra la historia de tres criaturas que inicialmente no creen en la existencia de monstruos ni fantasmas, pero cuya percepción cambia al escuchar ruidos nocturnos, lo que los lleva a acurrucarse mutuamente para obtener ánimo y valor. Otra de las lecturas destacadas fue "Sombrero", de Paul Hoppe, un relato sobre un sombrero abandonado en un banco que plantea el dilema de un personaje llamado Henry, quien desea tomarlo pero se cuestiona si otra persona podría necesitarlo más. Esta historia fue recomendada específicamente para fomentar conversaciones sobre la generosidad y la empatía.
De cara al futuro inmediato, el Banco del Libro se encuentra evaluando la posibilidad de expandir esta experiencia a otras zonas de Caracas donde también se encuentran personas refugiadas, mencionando específicamente el sector de San Bernardino. Además, se ha programado el regreso al Parque del Este para el próximo jueves, en esta ocasión contando con el apoyo de voluntarios provenientes de la Fundación Movistar.
Medina enfatizó que este modelo de intervención es perfectamente reproducible, ya que la institución dispone de los libros necesarios. La organización se ha comprometido a comunicar los próximos sitios donde se desplegarán y contempla la apertura del Banco del Libro para realizar actividades en la zona de Chacao. Esta expansión se ve impulsada por las numerosas llamadas de personas interesadas en sumarse como voluntarios, lo que amplía la capacidad de incidencia del proyecto.
Finalmente, la directora recordó que esta labor se inscribe en una trayectoria de apoyo social, citando experiencias como "Tendiendo puentes con la lectura", programa que desde el año 2002 se ha enfocado en promover la convivencia en contextos de conflictividad social y política en Venezuela.





