Lo que comenzó como una tradicional celebración escolar en honor al Día de Muertos terminó en una tragedia para una estudiante de secundaria en el estado de Hidalgo, México. La menor, identificada como Zaira y quien cursa el segundo grado, resultó gravemente herida luego de que su vestuario se incendiara durante una de las actividades organizadas por su institución educativa, transformando un momento de festejo en una emergencia médica crítica.
El lamentable accidente tuvo lugar el pasado miércoles 28 de octubre de 2026, en las instalaciones de la secundaria Teodomiro Manzano, ubicada en el municipio de Huasca de Ocampo. En el marco de las festividades, los alumnos participaban en actividades alusivas a las tradiciones mexicanas, donde el uso de disfraces y la creación de altares son elementos centrales de la cultura y la enseñanza escolar en la región.
De acuerdo con la información recabada, Zaira vestía un disfraz de Catrina, personaje emblemático de estas fechas. El detalle determinante en el siniestro fue el material con el que estaba confeccionado el vestido: hojas secas de maíz, comúnmente utilizadas para envolver tamales. Este material, altamente inflamable, facilitó que las llamas se propagaran con rapidez una vez que se inició el fuego.
El incidente ocurrió mientras la estudiante se encontraba cerca de una ofrenda o altar de muertos, el cual contaba con veladoras encendidas como parte de la decoración tradicional. Según las primeras versiones, una de estas velas entró en contacto directo con la prenda de hojas de maíz, provocando la ignición inmediata del vestuario.
La angustia del momento quedó registrada en un video que posteriormente se difundió ampliamente en diversas redes sociales. En las imágenes se puede observar la rapidez con la que el fuego consumió el disfraz y la desesperación de la adolescente mientras intentaba alejarse de las llamas. El video también capta la reacción de los estudiantes, docentes y personal administrativo que se encontraban en el lugar, quienes vivieron momentos de pánico al presenciar la situación.
Ante la emergencia, se desató un esfuerzo colectivo por auxiliar a la menor. Compañeros y profesores, en un intento desesperado por sofocar el incendio, utilizaron sus propias prendas de vestir para cubrir a Zaira y apagar el fuego. En la grabación se escuchan gritos de auxilio y llamados urgentes para controlar la situación antes de que las lesiones fueran irreversibles.
A pesar de que lograron extinguir las llamas, la gravedad de las quemaduras sufridas por la adolescente fue evidente, requiriendo atención médica especializada inmediata. Tras el accidente, Zaira fue trasladada primero a un centro médico en el estado de Hidalgo para recibir los primeros auxilios y estabilizar su estado de salud.
Debido a la complejidad de sus heridas, la menor fue posteriormente trasladada al Hospital Magdalena de las Salinas, ubicado en la Ciudad de México. Según reportes difundidos por TV Azteca, este traslado fue necesario para que Zaira pudiera recibir un tratamiento más avanzado y especializado en el manejo de quemaduras graves.
Este suceso ha abierto un intenso debate sobre las medidas de seguridad implementadas en las instituciones educativas durante la organización de eventos culturales. El material audiovisual ha generado cuestionamientos públicos sobre la pertinencia de permitir el uso de elementos decorativos inflamables, como las hojas de maíz secas, en espacios donde se encuentran veladoras encendidas y participan menores de edad.
Mientras la estudiante lucha por su recuperación, su familia ha recurrido a las redes sociales para solicitar apoyo económico. Los gastos derivados de la hospitalización prolongada y los tratamientos especializados necesarios para su recuperación han superado sus capacidades financieras, movilizando la solidaridad de la comunidad.
Por su parte, las autoridades educativas y las instancias correspondientes se encuentran investigando las circunstancias exactas del hecho. Aunque la hipótesis principal apunta al contacto accidental con una veladora, se busca esclarecer si hubo omisiones en los protocolos de seguridad escolar que pudieran haber evitado este accidente. El caso permanece bajo seguimiento mientras se espera la evolución clínica de Zaira.






