El Gobierno de Chile ha puesto en marcha una estrategia para enfrentar una de las transformaciones demográficas más profundas de su historia reciente. La próxima semana se constituirá la Comisión Asesora Presidencial encargada de implementar el Plan Chile Renace, iniciativa anunciada por el Presidente José Antonio Kast durante su primera Cuenta Pública. Este plan busca combatir la sostenida caída de la natalidad en el país y fortalecer la estructura familiar, la cual, según el Mandatario, ha sufrido un debilitamiento que impacta en diversos problemas nacionales.
La nueva comisión estará compuesta por especialistas de diversas disciplinas, incluyendo expertos en economía, demografía, sociología, salud, vivienda, género y desarrollo infantil. Estos profesionales participarán a título personal con el objetivo de entregar recomendaciones concretas hacia fines de 2026. La estrategia gubernamental se ha estructurado en siete ejes de acción fundamentales: el costo de la vida, el acceso a la vivienda, los sistemas de cuidados, la conciliación laboral y familiar, la salud reproductiva y el fortalecimiento de los vínculos familiares.
Este anuncio se produce en un contexto demográfico crítico. Según el último informe Panorama Demográfico del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa global de fecundidad en Chile alcanzó en 2025 un mínimo histórico de 0,99 hijos por mujer, cifra que se sitúa muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional, estimado en 2,1. Actualmente, Chile se ubica entre los países con menor fecundidad del mundo, siendo superado únicamente por Corea del Sur y Singapur. La magnitud del descenso es evidente al comparar las cifras actuales: en 2025 se registraron 146.446 nacidos vivos, lo que representa una disminución del 46,9% respecto a los nacimientos de 1993.
Para coordinar estas acciones, el Gobierno anunció la creación de una Secretaría Ejecutiva y el envío de un proyecto de ley que establece un bono mensual de 30 mil pesos por hijo, destinado a las familias pertenecientes al 80% más vulnerable del Registro Social de Hogares. No obstante, diversos expertos han manifestado dudas sobre la efectividad de este incentivo económico aislado. Heidy Kaune, académica de la Universidad Diego Portales (UDP), señala que las personas no dejan de tener hijos por la ausencia de un bono, sino por barreras estructurales como la dificultad de acceder a vivienda o la falta de redes de apoyo.
Uno de los puntos más debatidos es la concepción de "familia" que sustenta las políticas públicas. Kaune advierte que existe una desconexión entre el debate público y la realidad social: en Chile, aproximadamente el 75% de los nacimientos ocurre fuera del matrimonio o del Acuerdo de Unión Civil, mientras que en los países de la OCDE esta cifra es cercana al 40%. La académica sostiene que cualquier política efectiva debe reconocer la diversidad de los hogares contemporáneos, que incluyen familias monoparentales, reconstituidas y homoparentales, evitando imponer un modelo tradicional que no representa la realidad de la mayoría.
Por su parte, Ana Farías, directora del Magíster en Gobierno y Sociedad de la Universidad Alberto Hurtado, enfatiza que la caída de la natalidad está ligada a la doble carga que enfrentan las mujeres entre el trabajo remunerado y las responsabilidades de cuidado. Farías propone avanzar hacia sistemas integrales de cuidado que vayan más allá de las salas cuna, incorporando programas extraescolares y redes comunitarias. En sintonía, un estudio del Ministerio de Hacienda de diciembre de 2025 concluyó que muchas mujeres no rechazan la maternidad, sino que cuestionan las condiciones bajo las cuales deben asumirla, citando la sobrecarga de cuidados y la falta de corresponsabilidad.
El impacto de esta tendencia ya es visible en la geografía nacional. En regiones como Valparaíso, Ñuble y Los Ríos, el número de defunciones ya supera al de nacimientos. Las proyecciones del INE son alarmantes: para 2028, habrá más personas mayores de 65 años que menores de 15. Para el año 2070, se estima que los adultos mayores representarán más del 42% de la población, mientras que los menores de 15 años serán apenas el 7%.
Finalmente, especialistas como Paula Castillo, de Rumbo Colectivo, subrayan que la baja natalidad es un síntoma de que criar en Chile es percibido como un factor de vulnerabilidad. Basándose en experiencias internacionales de países como Japón y España, Castillo y otros expertos coinciden en que las estrategias más exitosas no se basan en subsidios monetarios, sino en una combinación de cobertura universal de cuidado infantil, licencias parentales corresponsables, estabilidad laboral y acceso asequible a la vivienda.






