La provincia de Sullana, en la región Piura, ha sido escenario de uno de los episodios de violencia más crudos registrados en el norte del Perú en los últimos meses. La noche del jueves 4 de junio, el asentamiento humano Santa Teresita se convirtió en el epicentro de un ataque brutal perpetrado por un comando armado, el cual resultó en el fallecimiento de cuatro personas, incluyendo a un menor de 13 años, y dejó a otras dos gravemente heridas.
El atentado se produjo aproximadamente a las 9:00 de la noche en una vivienda situada en las inmediaciones del pasaje Unión. Según el registro de las cámaras de seguridad de la zona, que posteriormente fueron difundidas por diversos medios nacionales, los agresores llegaron al lugar a bordo de dos motocicletas. El grupo estaba compuesto por al menos cuatro sicarios, quienes vestían prendas completamente negras, utilizaban cascos y mantenían sus rostros cubiertos para evitar cualquier intento de identificación por parte de testigos o sistemas de vigilancia.
Las grabaciones capturaron el momento exacto en que los delincuentes descendieron de los vehículos. Dos de los atacantes se dirigieron rápidamente hacia el frontis de la vivienda, donde un grupo de personas se encontraba reunido aprovechando el clima fresco de la noche. Sin mediar palabra alguna, los sicarios abrieron fuego a quemarropa contra quienes se hallaban en el exterior, iniciando una ráfaga de disparos que estremeció a todo el vecindario.
Testimonios recabados de los residentes del sector describen una escena de terror absoluto. Algunos vecinos aseguraron haber escuchado cerca de 50 disparos, mientras que otros elevaron la cifra a más de 60 proyectiles. La frialdad del ataque quedó evidenciada en las imágenes de seguridad, donde se observa que uno de los sicarios se detiene momentáneamente para recargar su arma y, acto seguido, continúa disparando contra las víctimas que ya se encontraban tendidas en el suelo.
La violencia no se limitó al exterior del inmueble. Tras la primera descarga de disparos, al menos dos de los sicarios ingresaron a la vivienda con el objetivo de localizar y atacar a otros integrantes de la familia. En el interior de la casa, los delincuentes continuaron efectuando disparos. Durante el caos, dos personas intentaron salvar sus vidas escapando a través de los techos de las viviendas vecinas; sin embargo, fueron alcanzadas por los proyectiles y resultaron gravemente heridas.
Entre las víctimas mortales se encuentra un menor de 13 años, quien falleció mientras recibía atención médica de emergencia en el Hospital de Sullana, luego de haber sido trasladado por vecinos que acudieron al auxilio de los heridos. Asimismo, fue identificado como víctima el ciudadano Diego Meca Juárez, quien era ampliamente conocido en Sullana por su labor en el rubro de la pastelería y decoración, actividad que le había granjeado el aprecio de sus clientes, amigos y familiares.
Tras ejecutar el crimen, los sujetos abordaron nuevamente las motocicletas y huyeron con rumbo desconocido. Hasta el momento, la Policía Nacional no ha reportado detenciones ni ha logrado revelar la identidad de los autores materiales. No obstante, durante las diligencias preliminares en la zona del crimen, los agentes policiales hallaron prendas negras y capuchas abandonadas en las inmediaciones, elementos que han sido recolectados como evidencia para la investigación.
En cuanto a las líneas de investigación, las autoridades manejan como hipótesis principal un presunto ajuste de cuentas. Versiones recogidas durante las primeras indagaciones sugieren que un miembro del entorno familiar podría haber recibido amenazas previas o haber mantenido vínculos con hechos delictivos anteriores, aunque esta versión aún no cuenta con una confirmación oficial por parte de las autoridades.
Actualmente, peritos de criminalística y agentes de la Policía Nacional continúan con el trabajo de campo, recopilando testimonios y analizando minuciosamente las imágenes de videovigilancia para reconstruir la secuencia exacta del atentado e identificar la ruta de escape utilizada por los atacantes.
El impacto del suceso ha generado una ola de indignación y pánico en el asentamiento humano Santa Teresita. Al llegar los efectivos policiales, se produjeron momentos de tensión, ya que los residentes manifestaron su malestar ante la creciente inseguridad ciudadana. Los vecinos exigieron un incremento en la presencia de la Policía Nacional y del Ejército en las calles de Sullana, provincia que se ha visto severamente golpeada por el sicariato y la extorsión en los últimos años.
Este cuádruple asesinato pone nuevamente en relieve la preocupante escalada de violencia criminal en la región Piura, la cual ya contabiliza un total de 65 homicidios en lo que va del año 2026.






