La gestión de la ministra de Medio Ambiente, Francisca Toledo, se encuentra actualmente en el centro de una intensa controversia tras una serie de declaraciones emitidas sobre las causas del cambio climático que afecta al planeta. La secretaria de Estado ha generado fuertes reacciones en el ámbito político y científico luego de sugerir que existen posturas divergentes respecto al origen de la actual crisis climática, evitando en sus intervenciones atribuir la responsabilidad directa a las actividades humanas.
El origen de la polémica se remonta a dos apariciones mediáticas de la autoridad. En primer lugar, la ministra abordó el tema durante una conversación con Radio Infinita y, posteriormente, profundizó en sus reflexiones en una entrevista concedida al canal CNN Chile. En ambos espacios, la ministra señaló que "hay divergencia" sobre el origen de la crisis climática, una postura que fue interpretada por diversos sectores como un intento de relativizar el consenso científico global sobre el calentamiento global.
Esta postura no pasó inadvertida para el diputado Marcos Barraza, integrante del Partido Comunista (PC), quien manifestó su rechazo frontal a lo que calificó como declaraciones «evasivas» por parte de la ministra Toledo. El parlamentario sostuvo que el hecho de que la máxima autoridad ambiental del país relativice el consenso científico representa una "señal grave de falta de seriedad y responsabilidad". Para el legislador, este tipo de discursos son incompatibles con un cargo cuya misión fundamental es, precisamente, proteger el interés ambiental de la nación.
En su argumentación, el diputado Barraza enfatizó que en la actualidad existe una evidencia científica abrumadora que demuestra el impacto directo de la acción humana en el cambio climático. Según el parlamentario, intentar negar o matizar esta realidad no es un ejercicio neutral, sino que termina favoreciendo a aquellos sectores que se oponen a la implementación de regulaciones, a la fiscalización efectiva y a la instauración de límites destinados a frenar la explotación de recursos naturales sin que se asuman los costos ambientales correspondientes.
Para el legislador comunista, la presencia de posturas que puedan interpretarse como negacionismo climático dentro de las instituciones del Estado es inadmisible. Barraza fue enfático al señalar que Chile no requiere de este tipo de visiones en sus organismos públicos, sino que necesita autoridades que actúen con rigor científico, responsabilidad y un sentido de urgencia, considerando que la crisis climática ya está afectando la vida cotidiana de millones de personas y representa una amenaza para la existencia misma del planeta.
A las críticas políticas se sumó una voz de peso en el área técnica y científica: la exministra de Medio Ambiente y climatóloga, Maisa Rojas. La experta cuestionó duramente la postura de Francisca Toledo, recordando que el rol de la actividad humana en el calentamiento observado no es parcial. Rojas fue tajante al afirmar que la influencia humana no se limita a una "parte" del calentamiento, sino que es responsable de "todo" el calentamiento observado.
Para la climatóloga, cualquier intento de matizar, relativizar o poner en duda la base científica del cambio climático constituye una forma de negacionismo. Rojas alertó que la acción climática, fundamentada en la ciencia, ha sido mantenida como una política de Estado en Chile y advirtió que perder este enfoque representaría un grave retroceso, tanto en el ámbito ambiental como en el social.
Finalmente, la exministra Rojas insistió en que no existen divergencias reales sobre la responsabilidad humana en este fenómeno. Para respaldar su postura, citó el informe de 2023 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el cual establece de manera inequívoca que las actividades humanas, principalmente a través de la emisión de gases de efecto invernadero, han causado el calentamiento global.





