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Tensión en la Catedral Ecce Homo: Hombre altera misa de Pentecostés en Valledupar

El sacerdote Iver De La Cruz, párroco de la catedral Ecce Homo, se pronunció sobre el incidente ocurrido durante la The post Un hombre intentó atacar a sacerdote en la celebración del Pentecostés first appeared on El Pais Vallenato .

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Tensión en la Catedral Ecce Homo: Hombre altera misa de Pentecostés en Valledupar

La comunidad católica de Valledupar se ha visto sorprendida recientemente tras la difusión de diversos videos en redes sociales que registran un incidente ocurrido en las instalaciones de la Catedral Ecce Homo. Los hechos tuvieron lugar durante la celebración de la Solemnidad de Pentecostés, un evento que terminó generando preocupación entre los fieles y los habitantes de la ciudad debido a la naturaleza de la interrupción ocurrida durante el acto religioso.

Ante la repercusión de las imágenes y la inquietud generada en el entorno eclesiástico, el sacerdote Iver De La Cruz, quien se desempeña como párroco de la catedral, decidió emitir un pronunciamiento oficial dirigido a los medios de comunicación. En su mensaje, el religioso brindó detalles precisos sobre el desarrollo de los acontecimientos, buscando esclarecer lo sucedido y brindar tranquilidad a la feligresía.

De acuerdo con el relato del párroco, la situación se desencadenó durante la eucaristía programada para las 6:00 de la tarde. El momento de mayor tensión se produjo específicamente durante el ofertorio, una fase crucial de la misa, cuando un hombre que el sacerdote aseguró no conocer ingresó al templo en un estado de evidente alteración. Desde el momento de su entrada, el individuo comenzó a gritar de manera insistente mientras avanzaba lentamente en dirección al altar, interrumpiendo el flujo normal de la ceremonia.

El sacerdote Iver De La Cruz destacó que, durante el recorrido del hombre hacia el altar, este realizó un acto disruptivo al quitarse la camisa y dejarla abandonada sobre el suelo del templo. Esta acción, sumada a los gritos constantes, incrementó el nivel de estrés entre los asistentes y el clero presente. El párroco relató que el sujeto se acercó lo suficiente como para gritarle directamente a la cara, momento en el cual el sacerdote admitió haber sentido un temor real por su integridad física.

“Llegué a pensar que me iba a golpear, pero no lo hizo”, manifestó el religioso, quien reconoció que aquel instante fue de mucha tensión dentro del recinto sagrado. A pesar del temor, el párroco Iver De La Cruz inició su declaración reafirmando sus principios fundamentales sobre el respeto humano, señalando que en sus predicaciones siempre ha sido enfático respecto a la dignidad de toda persona humana, basándose en la premisa de que todos son hijos de Dios.

Durante el incidente, varios de los feligreses que se encontraban presentes en la catedral intentaron intervenir de manera pacífica. Los asistentes buscaron calmar al ciudadano, invitándolo repetidamente a que se sentara y recuperara la compostura, aunque estos esfuerzos resultaron infructuosos debido al estado en el que se encontraba el hombre. Finalmente, la situación fue controlada cuando uno de los asistentes decidió intervenir físicamente para inmovilizar al sujeto y retirarlo del área del altar hacia el atrio de la iglesia.

Sobre la manera en que fue manejada la fuerza física, el sacerdote Iver De La Cruz consideró que la reacción de quienes intervinieron fue mesurada. Explicó que, si bien se utilizó la fuerza necesaria para lograr el control del individuo y sacarlo del templo, en ningún momento el hombre fue golpeado, asegurando que el objetivo era únicamente restablecer el orden y la seguridad de los presentes.

En cuanto al estado del sujeto, el párroco señaló que, basándose en sus observaciones directas y en los comentarios recibidos en el lugar, el hombre aparentemente presentaba algún tipo de alteración mental. No obstante, el sacerdote fue cuidadoso en aclarar que no posee la facultad médica para referirse formalmente a su estado de salud, aunque sostuvo con firmeza que era evidente que el ciudadano no se encontraba en condiciones de razonar en ese momento.

El incidente concluyó cuando el hombre abandonó las instalaciones de la Catedral Ecce Homo en calma. El sacerdote finalizó su intervención agradeciendo profundamente a los miembros de la comunidad católica por la forma en que manejaron la situación, valorando la capacidad de respuesta de los asistentes para resolver el conflicto sin que se produjeran agresiones físicas contra el individuo alterado.

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