La comunicadora y exfigura del programa "A todo dar", Gipzy Montoya, ha decidido hacer frente a las recurrentes críticas que recibe en sus redes sociales debido a una decisión personal y particular: tener cabros como mascotas. A través de sus plataformas digitales, la presentadora expresó su cansancio ante los comentarios negativos de aquellas personas que constantemente cuestionan su estilo de vida y la elección de sus compañeros animales.
Para Montoya, la presencia de sus mascotas, Valentina y Toni, no representa un capricho pasajero ni una tendencia para ganar atención. La comunicadora fue enfática al señalar que sus animales son considerados parte integral de su familia y que, por lo tanto, no siente la necesidad de buscar la validación o aprobación de terceros sobre la manera en que ha decidido organizar su hogar y su vida cotidiana.
Durante su intervención, Gipzy utilizó un tono firme para responder a quienes juzgan sus acciones, cuestionando la razón por la cual debería rendir cuentas al público. “Tener cabros como Valentina y Toni no es una moda. Yo no busco el apoyo de nadie, ¿acaso soy candidato presidencial? No. Son mis bebés y ahora este es mi estilo de vida, gracias a Dios los puedo tener”, comentó, dejando claro que su prioridad es el bienestar de sus mascotas y no la opinión ajena.
Más allá de la defensa personal, la presentadora aprovechó el espacio para brindar una advertencia seria a aquellas personas que, motivadas por lo que ven en redes sociales, sueñan con adoptar este tipo de animales. Montoya aseguró que la decisión de integrar un cabrito al hogar no debe tomarse a la ligera, ya que implica una responsabilidad considerable que no todos están dispuestos o capacitados para asumir.
Según la explicación de la comunicadora, el cuidado de estos animales demanda una cantidad significativa de paciencia, atención constante y, sobre todo, espacios físicos adecuados. Advirtió que los cabritos tienen una naturaleza activa y curiosa que puede llevarlos a destruir objetos fácilmente si no están bajo supervisión, resaltando que requieren cuidados especiales, particularmente durante sus primeras etapas de crecimiento. “Es de mucha paciencia, se comen todo, hay que tener un lugar donde estén más controlados, no hay que menospreciar esos detalles”, agregó.
Uno de los puntos más sensibles de la controversia fue la acusación de algunos usuarios quienes sugirieron que Montoya había arrebatado a los animales de su entorno natural o los había separado prematuramente de sus madres. Esta afirmación provocó una reacción de molestia en la presentadora, quien calificó tales comentarios como "estupideces" y manifestó su cólera ante la falta de información de quienes la critican.
Para desmentir estas afirmaciones, Gipzy detalló la historia detrás de la llegada de Toni a su vida. Explicó que el animal fue rescatado por un joven llamado Edgar, quien salvó a varios cabritos que estaban destinados a ser sacrificados dentro de la industria lechera por el hecho de ser machos. Montoya aclaró que Toni y sus tres hermanitos corrían ese riesgo, pero gracias a la intervención de Edgar, quien deseaba adoptar uno, se evitó ese destino. “Así lo adopté, no lo saqué de su entorno ni se lo quité a la mamá”, aseguró categóricamente.
En cuanto a la logística actual de sus cuidados, la presentadora reveló que Toni, debido a que aún es muy pequeño y requiere atención intensiva, duerme actualmente dentro de la casa. Asimismo, enfatizó que cuenta con las condiciones materiales necesarias para garantizar una vida digna a sus mascotas, detallando que cada animal dispone de su propio corral. Reflexionando sobre el pasado del animal, comentó: “Debería estar con su mamá y calientito con sus hermanitos, pero bueno, gracias a Dios la historia no fue otra”.
Finalmente, Gipzy Montoya concluyó su mensaje instando a los posibles adoptantes a realizar un análisis honesto sobre si cuentan con el espacio y el tiempo suficientes antes de asumir tal compromiso. Recordó que estos animales crecen, desarrollan personalidades propias y pueden causar daños materiales, por lo que la paciencia y la responsabilidad deben ser los pilares fundamentales antes de darles un hogar.





