En una revelación impactante brindada a los micrófonos del programa 6AMW, conducido por el periodista Julio Sánchez, Mercedes Campiz ha denunciado las precarias condiciones en las que se realizan procedimientos estéticos en un establecimiento ubicado al sur de Bogotá. La mujer, quien se sometió a una intervención quirúrgica en el mismo lugar que Yulixa Toloza —paciente que se realizó una lipotransferencia de glúteos—, aseguró categóricamente que el centro no cumple con ninguno de los requisitos mínimos necesarios para llevar a cabo este tipo de procedimientos médicos.
El testimonio de Campiz pone de manifiesto una realidad alarmante sobre la infraestructura del lugar. Según sus declaraciones, el establecimiento carece de quirófanos reglamentarios. La paciente describió que, aunque uno llega con la expectativa de encontrar un entorno clínico adecuado para una cirugía, la realidad es muy distinta. "Allá no hay quirófanos. Básicamente, lo atiende a uno es una enfermera que es esteticista, pero, pues, cuando ya llega el momento de la operación, pues, se cree que se va a encontrar un quirófano, pero no, es un cuarto", explicó la afectada, subrayando la diferencia abismal entre una sala de cirugía certificada y el espacio improvisado que encontró.
Campiz detalló la secuencia de eventos que precedieron a su intervención, describiendo un proceso que parece alejarse de los protocolos médicos estándar. Relató que el paciente es conducido a una sala donde se disponen únicamente dos camillas. En este espacio es donde se inicia la conexión al suero intravenoso y se administra la anestesia. La mujer señaló un punto crítico en el manejo del paciente: la sedación ocurre apenas cinco minutos antes de entrar al área donde se realiza la cirugía, lo que implica que, para el momento en que el paciente llega al lugar de la operación, ya se encuentra bajo los efectos de la sedación, perdiendo así la capacidad de evaluar el entorno donde será intervenido.
Otro de los puntos más graves de la denuncia se centra en el equipo humano encargado de las cirugías. Mercedes Campiz confirmó que fue operada por el mismo hombre de nacionalidad venezolana que realizó el procedimiento a Yulixa Toloza. De acuerdo con su relato, el equipo quirúrgico estaba compuesto por solo tres personas: el médico mencionado, una anestesióloga y una enfermera esteticista. Esta limitada cantidad de personal sugiere una falta de soporte médico especializado en caso de complicaciones durante el acto quirúrgico.
La falta de rigor médico se extendió también a los exámenes preoperatorios. Campiz denunció que nunca fue evaluada por un cardiólogo, a pesar de ser un requisito fundamental para cualquier cirugía que involucre anestesia. Según explicó, el centro le indicó que debía presentar un electrocardiograma, pero el documento no fue analizado con antelación por un especialista; por el contrario, el examen fue leído apenas diez minutos antes de que la paciente ingresara al procedimiento, una práctica que pone en riesgo la seguridad del paciente al no contar con un aval cardiológico previo y detallado.
En cuanto a los costos del procedimiento, la mujer detalló que realizó un pago total de 4.600.000 pesos. Este monto se dividió en dos partes: una suma inicial de 3.600.000 pesos correspondientes a los honorarios del médico, y un millón de pesos adicionales destinados a gastos extras. Dentro de este último rubro se incluyeron elementos esenciales para la recuperación, como la faja postquirúrgica, el suministro de anticoagulantes y las medias embólicas.
Finalmente, Mercedes Campiz cerró su testimonio con una reflexión cargada de arrepentimiento, reconociendo que cometió un grave error al confiar en un centro de estética que descubrió a través de redes sociales. La paciente admitió que tomó la decisión de operarse en dicho lugar sin contar con ninguna recomendación previa ni verificar la idoneidad del establecimiento, lo que la llevó a exponer su salud en un sitio que, según su experiencia, operaba bajo condiciones totalmente irregulares.






