La embajadora de Colombia ante el gobierno de Haití, Vilma Velásquez, se encuentra actualmente en el centro de una fuerte polémica tras haber realizado proselitismo político abierto a favor de Iván Cepeda. Estas declaraciones fueron emitidas en un contexto donde los diplomáticos colombianos tienen una prohibición absoluta de hacer campaña o intentar influir sobre terceros en materias de índole política, una normativa que busca garantizar la neutralidad de los representantes del Estado en el exterior.
El incidente ocurrió durante una entrevista concedida por la diplomática a Metropole Radio y Televisión, un medio de comunicación haitiano. En el encuentro, Velásquez fue entrevistada por Wendell Theodore, quien es reconocido como uno de los periodistas más influyentes de Haití y presentador del programa Le Point. Lo que inició como una conversación estándar sobre el estado actual de las relaciones diplomáticas y bilaterales entre Haití y Colombia, terminó convirtiéndose en un espacio de promoción electoral.
Durante la charla, la embajadora pasó de analizar los vínculos entre ambas naciones a señalar directamente quién consideraba que era el mejor candidato para las próximas elecciones presidenciales en Colombia. En sus declaraciones, Velásquez afirmó que Colombia ha cambiado y, aunque reconoció que la Constitución colombiana no permite que el presidente se reelija, sostuvo que el país cuenta con un "candidato magnífico", refiriéndose específicamente a Iván Cepeda.
Cuando el periodista Wendell Theodore interrumpió la intervención para preguntar sobre la filiación partidista de Cepeda, la embajadora respondió sin vacilar que el candidato pertenece al Pacto Histórico. Además de precisar su partido, Velásquez añadió que Cepeda es un "buen hombre", reforzando así su respaldo personal y político durante la emisión.
La entrevista alcanzó un punto crítico cuando Theodore inquirió si se podía afirmar que Iván Cepeda es el "delfín" del actual presidente Gustavo Petro. Ante esta pregunta, la embajadora no negó la afirmación, sino que la respaldó indicando que "es lo mismo", asegurando que Cepeda "está con nosotros" y "está con el pueblo". Esta respuesta confirma un alineamiento político explícito desde una embajada, ignorando las directrices de neutralidad.
Más allá del respaldo ideológico, la diplomática vinculó la posible victoria de Cepeda con la agenda oficial de la embajada. Manifestó su esperanza de que el candidato gane la elección para que, en noviembre de 2026, Cepeda pueda viajar a Haití. El propósito de este viaje sería encabezar la celebración de la semana de la integración cultural entre Colombia y el país caribeño, ligando así la gestión cultural y diplomática al resultado de los comicios presidenciales.
Este comportamiento representa una violación directa de los protocolos establecidos. El Ministerio de Relaciones Exteriores ha emitido repetidos memorandos advirtiendo sobre la prohibición de realizar actividades proselitistas. Asimismo, la Procuraduría General de la Nación ha impartido directrices claras al respecto, subrayando que los funcionarios en misiones diplomáticas no deben intervenir en procesos electorales.
Desde el punto de vista legal, las implicaciones para Vilma Velásquez son considerables. Tanto el código disciplinario como la Constitución de Colombia establecen sanciones estrictas para aquellos funcionarios que participen en política mientras ejercen sus cargos. Estas sanciones pueden ir desde la remoción inmediata del cargo hasta la imposición de inhabilidades para futuros nombramientos en el sector público, según lo determine la Procuraduría.
Cabe destacar que la embajadora fue nombrada en su cargo hace un año por el gobierno del presidente Petro. Ahora, sus declaraciones en un medio internacional ponen en entredicho la observancia de las leyes colombianas en el exterior y abren la puerta a procesos disciplinarios que podrían terminar con su permanencia en la misión diplomática en Haití.





