La crisis de suministros médicos en Cuba ha alcanzado niveles críticos que obligan a las autoridades estadísticas a recurrir a estimaciones masivas para calcular el índice de precios al consumidor (IPC). Según el informe de precios del mes de abril publicado por la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei), el apartado de Salud registró una tasa de imputación del 91,5%, la cifra más alta desde que se elabora este balance.
En términos estadísticos, las imputaciones son herramientas técnicas que se emplean cuando los encuestadores no logran localizar un producto determinado en el mercado, ya sea por escasez total o ausencia temporal. Ante la imposibilidad de obtener un precio real, se realiza una estimación para garantizar que el IPC mantenga su continuidad y no se rompa la cadena de datos. Si bien es una práctica estandarizada, este indicador funciona como un termómetro de las carencias materiales, revelando la gravedad y la evolución del desabastecimiento en sectores específicos.
Mientras que la mayoría de las secciones del informe de la Onei se mantienen estables, con imputaciones que oscilan entre el 0% y el 2%, el sector salud muestra una situación alarmante. A modo de comparación, el segmento de alimentación y bebidas no alcohólicas presentó una corrección del 5,25% en abril, aunque ha registrado picos más altos, como el 25% en noviembre de 2024. Sin embargo, la situación de los medicamentos e insumos sanitarios es significativamente más grave.
La evolución de la escasez en el área de salud ha sido progresiva y acelerada. En diciembre de 2021, la tasa de imputación ya era evidente con un 50%. Para marzo de 2022, esta cifra ascendió al 56,6%, mientras que en agosto de 2023 alcanzó el 66% y en septiembre de 2024 llegó al 85%. En noviembre de 2024 se registró un pico del 90,9%, cifra que se mantuvo cercana al 85% durante gran parte del año siguiente, hasta llegar al 88,7% en marzo y culminar en el récord absoluto del 91,5% en abril. Estos datos sugieren que la población cubana debe recurrir prácticamente en su totalidad al mercado negro para adquirir medicamentos e insumos básicos, una situación que expertos asocian con contextos de escasez radical e hiperinflación.
Paralelamente, la inflación general ha vuelto a repuntar tras un periodo de relativa contención. En el último mes, los precios subieron un 1,5% de forma general, destacando el sector transporte con un incremento del 2,7%. Esta cifra oficial no refleja totalmente la realidad de las calles, donde la gasolina puede alcanzar los 5.000 pesos por litro. Testimonios de residentes, como los de un vecino de Luyanó, indican que trayectos cortos de unas 20 cuadras pueden costar hasta 12.000 pesos por viaje debido a la falta de combustible.
En el desglose del transporte, los taxis interurbanos sufrieron subidas de entre el 10% y el 13% en abril, mientras que los urbanos tuvieron un alza más moderada y los taxis un incremento del 8,4%. En términos acumulados, este sector es un 17% más caro desde enero y un 21% más costoso en comparación con el año anterior.
El sector alimentario también muestra presiones al alza, siendo un 21% más caro que en abril de 2025. De igual forma, los restaurantes y hoteles, que incluyen la comida preparada, han subido un 24% interanual. Aunque algunos alimentos bajaron de precio, productos como la leche, la malanga o el carnero registraron incrementos de hasta casi el 5%.
De acuerdo con la Onei, la inflación general ha subido un 7,18% en lo que va de año y un 14,7% interanual. Es notable que el 83% de la base de datos de precios provenga ahora del sector privado, dada la escasez en los mercados estatales. Por otro lado, el economista estadounidense Steve Hanke sitúa la inflación del año 2025 en un 29%, ubicando a Cuba en el puesto 40 de los países más pobres del mundo. Hanke ha señalado previamente una inflación anual del 44%, mientras que el peso cubano ha sufrido una depreciación del 30% frente al dólar, posicionándose como la quinta peor evolución monetaria a nivel global.





