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El Olfato: El Sentido Olvidado que Revela Nuestra Humanidad

En el taller, cada frasco encierra un instante vivido: el aroma de una infancia lejana, la piel de un amor, la brisa de un viaje olvidado

El Olfato: El Sentido Olvidado que Revela Nuestra Humanidad

El olfato, a menudo relegado en la jerarquía de los sentidos humanos, es mucho más que una simple capacidad para detectar aromas agradables o desagradables. Para Lula Curioca, perfumista y artista olfativa radicada en la Ciudad de México, el olfato es una conexión directa con nuestra animalidad, una puerta de entrada a emociones profundas y recuerdos olvidados. Curioca, a través de su Olfactory Studio, explora el potencial sinestésico del olfato, desafiando la histórica marginación de este sentido.

La experta explica que durante la Ilustración, el olfato fue deliberadamente relegado debido a su naturaleza instintiva y su capacidad para recordarnos nuestros orígenes animales. A diferencia de la vista, el gusto, el tacto y el oído, el olfato no pasa por un proceso racional, lo que lo convierte en una experiencia visceral y, para algunos, incluso denigrante. Esta relegación histórica ha obligado al olfato a “apoyarse” en otros vocabularios, como la música, los sabores y las texturas, para expresar su complejidad.

El estudio de Lula Curioca es un testimonio de esta exploración. Cientos de pequeños frascos, su “biblioteca de instantes olfativos”, llenan los estantes, cada uno conteniendo un fragmento de memoria, una emoción capturada en una esencia. Para Lula, estos frasquitos no son solo acordes olfativos, sino representaciones de momentos vividos, desde la dualidad del frío exterior y el calor del hogar, hasta la frescura del rocío matutino.

La perfumista se dedica a recrear estas experiencias a través de perfumes personalizados. Su proceso creativo implica un encuentro íntimo con el cliente, donde a través de preguntas y la presentación de diferentes aromas de su biblioteca, busca capturar la emoción real que lo representa. “Son como chispazos, como ir abriendo ventanitas de olor sin decirte qué son, porque a mí lo que me interesa es atrapar tu emoción real. Entonces, yo así voy viendo qué es”, explica.

Lula desafía la noción convencional de la perfumería, que a menudo se centra en crear fragancias “agradables” o en enmascarar olores considerados indeseables. Para ella, el laboratorio es un espacio de libertad donde las creaciones olfativas pueden integrar una gama completa de emociones, incluso aquellas que resultan incómodas. “No se trata de irnos al lado grotesco, pero sí de invitar a la reflexión o a conectar con una emoción menos obvia”, afirma.

Entre sus creaciones, Lula destaca aromas que evocan sensaciones más allá del simple olor. El “olor del hielo”, por ejemplo, no se trata de replicar el aroma tenue del hielo en sí, sino de transmitir la sensación de frío y la imagen visual de su color azulado. Otro aroma recurrente en su repertorio es el de la “piel calientita”, un olor vital que evoca la intimidad y el confort de un abrazo o el contacto cercano con otra persona. “Un olor vital, como después de cuando te echaste una siesta y luego te despiertas o estás con alguien y justo hueles como atrás de su oreja o de su cuello. O sea, ese olor de piel calientita me parece precioso y de lo más bonito que hay. Quien no haya olido eso no ha vivido”, detalla.

La capacidad del olfato para evocar recuerdos es un tema central en el trabajo de Lula. Nacemos, crecemos y olemos constantemente a lo largo de nuestras vidas. A veces, los recuerdos asociados a ciertos olores son nítidos y precisos, mientras que otras veces, un aroma inesperado puede transportarnos repentinamente a una época olvidada. Ya sea el olor de la casa de la infancia, un amor perdido o un sueño lejano, Lula busca recrear estas experiencias a través de sus perfumes.

La perfumista invita a todos a prestar atención plena al mundo olfativo que nos rodea. “La vida la tenemos enfrente. Todo huele, todo tiene un matiz y todo tiene una impresión propia. Ahí está la joya”, concluye. En un mundo dominado por la vista y el sonido, Lula Curioca nos recuerda la importancia de reconectar con nuestro sentido más primario y visceral, el olfato, y descubrir la riqueza emocional y la profundidad de la experiencia humana que se esconde en cada aroma. Su trabajo no solo crea perfumes, sino que reconstruye memorias, evoca emociones y nos invita a oler la vida con una nueva perspectiva.

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