El candidato a gobernador por el partido Libre, Juan Pablo “JP” Velasco, ha lanzado un audaz desafío a su principal contendiente, Luis Fernando Camacho, postulante por Creemos Patria, instándolos a ambos a colaborar en la elaboración de un nuevo Presupuesto General del Estado para 2026 que garantice a la región de Santa Cruz el 50% de los impuestos que genera. La propuesta, presentada este viernes, busca materializar el anhelado acuerdo del “50-50” antes de las elecciones subnacionales del 22 de marzo, transformando una promesa de campaña en un compromiso presupuestario concreto.
Velasco propuso que las bancadas de Libre y Creemos en la Asamblea Legislativa Plurinacional trabajen “de inmediato” en un proyecto de ley que asegure la asignación del 50% de los ingresos fiscales generados en Santa Cruz, directamente al departamento. El candidato enfatizó que la autonomía no se logra mediante discursos, sino a través de acciones tangibles y la defensa de los recursos propios.
“No como promesa de campaña, sino como un hecho concreto”, declaró Velasco, subrayando que este acuerdo sería “histórico” por la singularidad de dos candidatos en competencia, que priorizan un objetivo común por encima de sus diferencias partidarias. “Aquí no gana Camacho ni gana JP; aquí gana Santa Cruz”, afirmó, lanzando el llamado “50-50 Challenge” a su adversario, instándolo a aceptar el reto y demostrar un compromiso real con la región.
La iniciativa de Velasco surge en respuesta al reciente pronunciamiento de Camacho sobre la necesidad de una redistribución de recursos, buscando capitalizar el debate y ofrecer una solución concreta. El candidato de Libre argumenta que la asignación del 50% de los impuestos generados en Santa Cruz permitiría al departamento invertir en infraestructura, salud, educación y otros sectores clave, impulsando su desarrollo económico y social.
El desafío de Velasco no solo se centra en la obtención de un mayor porcentaje del presupuesto nacional, sino también en la demostración de capacidad de diálogo y colaboración entre fuerzas políticas opuestas. En un contexto de creciente polarización y tensiones regionales, la propuesta busca construir un puente entre diferentes visiones y prioridades, en beneficio de la población cruceña.
La respuesta de Camacho a este desafío es crucial. Si acepta la propuesta, se abriría un espacio para negociaciones y acuerdos que podrían transformar el panorama político y económico de Santa Cruz. Sin embargo, si rechaza el llamado, podría ser percibido como un obstáculo para el desarrollo de la región y perder el apoyo de sectores clave de la población.
La propuesta del “50-50” ha sido un reclamo histórico de los cívicos cruceños, quienes argumentan que la región contribuye significativamente a la economía nacional, pero no recibe una proporción justa de los recursos fiscales. La implementación de este modelo presupuestario podría fortalecer la autonomía regional y permitir a Santa Cruz gestionar sus propios recursos de manera más eficiente y transparente.
Sin embargo, la propuesta también enfrenta desafíos importantes. La aprobación de un nuevo Presupuesto General del Estado requiere el consenso de diferentes actores políticos y sociales, incluyendo el gobierno central, las bancadas legislativas y los gobiernos departamentales. Además, la asignación del 50% de los impuestos generados en Santa Cruz podría afectar la distribución de recursos a otras regiones del país, generando tensiones y conflictos.
En este contexto, la propuesta de Velasco representa un riesgo calculado. Si logra obtener el apoyo de Camacho y de otros actores clave, podría consolidarse como un líder regional y obtener una ventaja significativa en las elecciones subnacionales. Sin embargo, si fracasa en su intento, podría ser percibido como un político oportunista y perder credibilidad ante la población.
La situación actual exige un análisis profundo de las implicaciones económicas, políticas y sociales de la propuesta del “50-50”. Es fundamental evaluar los posibles beneficios y riesgos para Santa Cruz y para el resto del país, así como las alternativas existentes para lograr una distribución más equitativa de los recursos fiscales.
El debate sobre la autonomía regional y la redistribución de recursos es un tema central en la agenda política boliviana. La propuesta de Velasco ha revitalizado este debate y ha puesto a Santa Cruz en el centro de la atención nacional. Las próximas semanas serán cruciales para determinar el futuro de la región y el rumbo del país.
Mientras tanto, otros actores políticos han comenzado a pronunciarse sobre la propuesta. El candidato a gobernador por otros partidos han expresado su apoyo a la idea del “50-50”, aunque con matices y condiciones. La sociedad civil también se ha sumado al debate, organizando foros y mesas de diálogo para analizar las implicaciones de la propuesta.
La presión sobre Camacho para que responda al desafío de Velasco es cada vez mayor. Los cívicos cruceños, los empresarios y los líderes sociales han instado a ambos candidatos a dejar de lado sus diferencias y trabajar juntos por el bienestar de la región. La elección del próximo gobernador de Santa Cruz podría depender de la capacidad de los candidatos para abordar este tema de manera responsable y constructiva.
Velasco concluyó su discurso reiterando que, una vez garantizado el compromiso presupuestario, la decisión final sobre quién gobernará Santa Cruz deberá ser tomada por los ciudadanos en las urnas. “Santa Cruz no pide favores”, afirmó, enfatizando que la región merece una gestión transparente y eficiente de sus propios recursos. El “50-50 Challenge” ha lanzado una piedra en el estanque de la política cruceña, y las repercusiones se sentirán en las próximas semanas. La pelota está ahora en el campo de Camacho.






