La ciudad de Lima ha sido seleccionada como la sede para la celebración de The World’s 50 Best Restaurants 2026. Esta decisión, comunicada por Rikki Tidball, representante de la organización, busca reconocer la posición actual de la gastronomía peruana dentro del escenario internacional, destacando tanto la riqueza de sus tradiciones como el talento de los cocineros que impulsan la renovación de la cocina nacional.
Según explicó Tidball, la elección de la capital peruana responde a la estrategia de la marca global de trasladar sus premios a destinos que posean culturas gastronómicas distintivas y comunidades de hospitalidad vibrantes. Para la organización, Lima representa un paso natural en su trayectoria debido al extraordinario patrimonio culinario del Perú y a la creciente influencia de su escena gastronómica a nivel mundial. Tidball enfatizó que la singularidad del país radica en la diversidad de sus ingredientes, sus cocinas regionales y la capacidad creativa de los chefs para reinterpretar estas tradiciones y presentarlas ante nuevos públicos.
La relación entre The 50 Best y el Perú no es reciente. Desde el año 2013, cuando se lanzaron los premios regionales, el país ha sido sede en diversas ocasiones de The 50 Best Restaurants Latin America. Este vínculo estrecho ha facilitado la decisión de llevar los premios globales a Lima por primera vez en 2026, con el objetivo de celebrar la contribución peruana a la cocina mundial y dar visibilidad a su cultura de hospitalidad ante una audiencia internacional más amplia.
Sobre la evolución de los premios, Tidball recordó que The World’s 50 Best Restaurants nació en 2002 como una iniciativa editorial de la revista británica Restaurant. En sus inicios, el propósito era sencillo: crear un ranking global basado en las selecciones de periodistas y chefs especializados. La idea no era establecer una fórmula única de excelencia, sino celebrar experiencias gastronómicas memorables y visibilizar establecimientos que pudieran pasar desapercibidos para el público general. Actualmente, la organización ha crecido integrando una Academia más amplia y diversificando su oferta de contenidos y experiencias.
Este crecimiento ha llevado a la organización a expandir sus reconocimientos hacia otras categorías y regiones. Además de los rankings de restaurantes en Asia y América Latina, implementados en 2013, la marca ha incorporado premios dedicados a bares, hoteles y viñedos. Tidball señaló que el conocimiento local es un pilar fundamental en este proceso, ya que las Academias están compuestas por chefs, restauradores, críticos y comensales expertos que conocen profundamente sus respectivas regiones, asegurando que los rankings reflejen una diversidad de perspectivas.
En cuanto a la transparencia del proceso, el sistema de votación para la lista de 2026 contará con la participación de una Academia de más de 1.100 expertos internacionales. La organización mantiene un estricto equilibrio de género, con un 50% de mujeres y un 50% de hombres, distribuidos en 28 regiones geográficas. Además, se renueva al menos el 25% de sus integrantes cada año para garantizar la frescura de las opiniones.
Las reglas de votación son estrictas: los miembros de la Academia deben haber visitado los restaurantes nominados en los 18 meses anteriores y no pueden votar por establecimientos en los que tengan intereses económicos. Para garantizar la integridad del proceso, los votos son confidenciales y los resultados son supervisados y validados de manera independiente por la firma Deloitte. Tidball aclaró que no existe un conjunto fijo de criterios; si bien la comida es el eje central, los votantes pueden valorar la sostenibilidad, el servicio, la creatividad y el ambiente general.
Finalmente, la organización busca dejar un legado que trascienda el impacto económico y el reconocimiento. El objetivo es fomentar el intercambio de ideas entre la comunidad internacional de la hospitalidad y poner el foco no solo en los restaurantes, sino en todo el entramado gastronómico, incluyendo a los productores y las tradiciones locales. Para Tidball, llevar los premios a Lima es una oportunidad para reforzar el orgullo de la industria local y animar a más personas a descubrir la cultura culinaria del Perú.




