La mediática separación entre Julieta Prandi y Emanuel Ortega continúa generando repercusiones en el ámbito del espectáculo. Tras haber anunciado la ruptura a través de una historia de Instagram hace tres semanas, la modelo se enfrentó a una realidad compleja: un vínculo que terminó apenas 27 días después de haberse contraído matrimonio. El escándalo, que ha estado alimentado por filtraciones de chats, la aparición de terceras personas en discordia y un polémico viaje internacional, volvió a cobrar protagonismo este lunes 2 de noviembre.
En su regreso a las actividades laborales en la radio Sarasa (La 100), Julieta Prandi se encontró con la prensa y decidió abordar los conflictos recientes sin reservas. El punto central de sus declaraciones fue la respuesta directa a los cuestionamientos realizados por Juan Alberto Mateyko, quien mantiene un vínculo cercano con la familia Ortega. El locutor había utilizado sus redes sociales para criticar la manera en que la modelo decidió hacer pública la finalización de su relación con el músico.
Consultada por los periodistas antes de iniciar su jornada laboral, Prandi no ocultó su malestar ante las palabras de Mateyko. En una entrevista concedida a Intrusos (América TV), la modelo fue tajante y sentenció que el locutor "no merece ni opinión", asegurando que todas aquellas personas que se burlan del dolor ajeno son merecedoras de su "más profunda lástima".
Para comprender el origen de este enfrentamiento, es necesario remontarse al pasado 18 de octubre, fecha que coincidió con el cumpleaños de Emanuel Ortega y el Día de la Madre. En ese día, Juan Alberto Mateyko publicó una fotografía en Instagram donde aparecía junto al cumpleañero, Sebastián y Palito Ortega, y Norbi Román. En el epígrafe de la imagen, Mateyko lanzó una dura crítica hacia Prandi, cuestionando la forma en que expuso el final del romance. El locutor afirmó hacerse responsable de sus palabras y señaló que Ortega no merecía un "comunicado oficial" —comparándolo irónicamente con la época de la dictadura— para poner fin a una relación con alguien a quien él había apoyado públicamente durante momentos difíciles.
Mientras estas tensiones se desarrollaban en Argentina, Julieta Prandi se encontraba vacacionando en Río de Janeiro junto a su mejor amigo, Sebastián Waizer. Fue precisamente Waizer quien, en diálogo con el programa Los profesionales de siempre (elnueve), reveló el impacto emocional que tuvo en la modelo recibir tales agresiones en una fecha tan sensible. Según el amigo de Prandi, ella reaccionó de manera muy afectada y se puso a llorar, cuestionando el hecho de que las críticas llegaran precisamente el Día de la Madre y el cumpleaños de su ex pareja.
Waizer también aportó una perspectiva sobre el estado actual de ambos protagonistas. Si bien evitó hablar mal de Emanuel Ortega, destacó que ambos mantienen un afecto mutuo, pero que se encuentran incapacitados para conectar debido al acoso mediático que están sufriendo. El amigo de la modelo subrayó que se trata de una pareja que compartió seis años de relación y que, debido al momento de vida que atraviesan, están entrando en un proceso de duelo complejo. "Pobrecitos estos dos pibes que están aturdidos", afirmó Waizer, advirtiendo que es natural que cada uno intente defender su postura.
En cuanto al viaje a Brasil, Prandi explicó a LAM (América TV) que decidió trasladarse a Río de Janeiro en la misma fecha en la que originalmente tenía planeado irse de luna de miel con Ortega. La modelo describió este viaje como una necesidad personal para "encontrarse" y dedicarse una semana a sí misma. Aunque Sebastián Waizer la acompañó durante los primeros tres días, Prandi pasó el resto de su estadía sola.
A través de sus redes sociales, la modelo compartió postales de su paso por Brasil, donde se la vio disfrutando de caminatas, tours gastronómicos y momentos de relax en la playa, agradeciendo a su amigo por su apoyo constante. No obstante, a pesar de mantener su perfil de Instagram abierto al público, Julieta Prandi tomó la decisión de cerrar los comentarios de sus publicaciones para limitar la interacción con sus seguidores y evitar nuevas agresiones en medio de este proceso personal.






