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1936: El año en que Venezuela perdió el miedo al poder llega al cine en un contexto de cambio

El nuevo documental del director de Tiempos de dictadura, 1936: el año en que se perdió el miedo al poder, cuenta cómo cambió Venezuela tras la muerte de Juan Vicente Gómez y el ascenso de Eleazar López Contreras. A 90 años de aquel momento, la película dialoga con la Venezuela de 2026. The post Carlos Oteyza: “Los venezolanos, sin saberlo, somos hijos de 1936” appeared first on EL NACIONAL.

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1936: El año en que Venezuela perdió el miedo al poder llega al cine en un contexto de cambio

El estreno del nuevo documental de Carlos Oteyza, titulado "1936: el año en que se perdió el miedo al poder", se produce en un momento donde los acontecimientos actuales parecen dialogar directamente con la narrativa del filme. La obra cinematográfica inicia su relato con la muerte de Juan Vicente Gómez en 1935, quien mantuvo el control del país durante 27 años, mientras que el año 2026 comenzó con la detención y extracción de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras más de una década de un gobierno autoritario.

Para el director Oteyza, quien ya ha explorado periodos fundamentales como la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y las administraciones de Carlos Andrés Pérez, el año 1936 representa el inicio de la modernidad cultural y política de Venezuela. Según explica el cineasta, aunque la historia del país no comienza ni termina en ese año, el 36 marcó un punto de inflexión donde los venezolanos, tras décadas de silencio, salieron a las calles a reclamar sus derechos.

El contexto narrado en el documental describe una Venezuela devastada por 27 años de dictadura gomecista, sin libertad de prensa ni partidos políticos. En aquel entonces, la población rural sufría una pobreza grave, la mayoría de los ciudadanos eran analfabetos y cualquier manifestación pública era sinónimo de tortura o cárcel. En este escenario, la protesta cívica del 14 de febrero de 1936 se convirtió en un hito. Impulsada por la Generación de 1928, gremios, sindicatos y la Federación de Estudiantes de Venezuela, miles de personas marcharon desde la Plaza Bolívar de Caracas hasta el Palacio de Miraflores para exigir la democratización del país y el fin del gomecismo. La respuesta del Estado fue violenta: fuerzas del orden dispararon contra la población desarmada desde los balcones de la Gobernación del Distrito Capital, dejando un saldo de entre 6 y 8 muertos y más de 150 heridos.

El documental también destaca otro evento crucial de ese año: la primera gran huelga petrolera en diciembre de 1936. Los trabajadores exigieron mejoras salariales, una jornada laboral de ocho horas, atención médica, viviendas dignas y el reconocimiento legal de los sindicatos. Aunque el conflicto terminó en enero de 1937 con un aumento salarial parcial decretado por Eleazar López Contreras, el movimiento sentó un precedente fundamental que fortaleció la legislación laboral venezolana.

Oteyza reflexiona sobre por qué este periodo ha sido menos difundido que otros años clave como 1945 o 1958. El director sugiere que la historia del siglo XX fue contada principalmente por quienes gobernaron, como Acción Democrática y Copei, quienes tendieron a minimizar el año 1936 para resaltar la importancia de la Revolución de Octubre de 1945, momento en que se otorgó el voto al ciudadano. No obstante, Oteyza sostiene que los venezolanos son "hijos de 1936" debido a que fue el año en que se recuperó la esperanza y la libertad.

En cuanto a la realización técnica, el filme utiliza imágenes reales, fotografías y titulares de prensa, evitando la creación de imágenes mediante inteligencia artificial. El material, que incluye películas de 35 mm y 16 mm (como el concurso de Miss Caracas en el Club La Florida), fue procesado con equipos modernos para alcanzar una calidad 4K. El director enfatiza que solo se utilizó la tecnología para mejorar la calidad de las imágenes existentes, manteniendo la autenticidad del archivo histórico.

El documental también analiza la figura de Eleazar López Contreras, quien asumió el poder tras la muerte de Gómez. Oteyza destaca la intuición política de López Contreras al utilizar la radio —tecnología existente desde 1930 pero no usada por Gómez— para llamar a la calma el día siguiente al fallecimiento del dictador. El director señala que López Contreras entendió que el mundo estaba cambiando y que debía adaptarse, sustituyendo a los gomecistas por personas que habían estado en el exilio o en la cárcel.

Finalmente, el estreno de la película coincide con el regreso al país de María Corina Machado, líder política de alta popularidad, acompañada de manifestaciones ciudadanas masivas. Oteyza ve en esto un "saludo histórico" entre el pasado y el presente, subrayando que, aunque la historia no se repite, tampoco pasa en vano. El objetivo final del cineasta no es imponer una visión, sino invitar al espectador a comprender la historia nacional y a pensar libremente para ser mejores ciudadanos.

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