"Despedir a una madre significa sentir que una parte de nuestra alma se marcha con ella". Estas son las desgarradoras palabras de Alexander Padilla, un hombre que hoy enfrenta el duelo más difícil de su vida desde la distancia.
El motivo de este dolor es el fallecimiento de su madre, doña Ana García Abarca, de 72 años, quien se convirtió en la cuarta víctima mortal del trágico vuelco de un autobús ocurrido la mañana del pasado miércoles 28 de octubre en Sarapiquí.
Tras el accidente, doña Ana fue trasladada al hospital Calderón Guardia; sin embargo, falleció en dicho centro médico.
Alexander, quien reside en Estados Unidos, utilizó sus redes sociales para expresar el vacío irreparable que deja su partida. En un emotivo mensaje, recordó los abrazos, los consejos y el amor incondicional de su madre, asegurando que, aunque sus ojos lloren su ausencia, el amor de doña Ana lo acompañará cada día de su existencia.
Pero el dolor de Alexander no se limitó a su pérdida personal. En medio de su duelo, extendió un mensaje de solidaridad, oraciones y fortaleza a las demás familias afectadas por esta tragedia. El joven reflexionó sobre el impacto humano del accidente, señalando que detrás de cada vida perdida existen historias, sueños y abrazos pendientes que dejan una ausencia irreparable.
Finalmente, Alexander se dirigió nuevamente a su madre para agradecerle por haberle dado la vida y por cada instante compartido, prometiendo que su presencia vivirá eternamente en su memoria y en lo más profundo de su corazón. Un adiós marcado por la tristeza y un amor que trasciende las fronteras.
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