El encuentro disputado entre Sport Huancayo y Juan Pablo II no solo dejó un resultado deportivo en el marcador, sino que se convirtió en el escenario de una intensa polémica protagonizada por el director técnico del conjunto huanuqueño. Richard Pellejero, entrenador del "Rojo Matador", manifestó un profundo malestar y una evidente indignación respecto al desempeño arbitral de Bruno Pérez, a quien cuestionó duramente durante el transcurso y al finalizar el partido.
La tensión entre el estratega uruguayo y el colegiado fue escalando a medida que avanzaba el cronómetro. Pellejero no ocultó su disgusto ante las decisiones tomadas por el juez central, mostrándose enfadado por lo que consideró criterios injustos en la conducción del juego. El punto de quiebre en el ánimo del técnico ocurrió tras la expulsión de Hugo Ángeles, quien abandonó el terreno de juego luego de recibir una doble tarjeta amarilla. Esta decisión fue el detonante para que el entrenador exteriorizara su descontento, iniciando una serie de reclamos que marcaron el ritmo emocional del encuentro.
Hacia los instantes finales del partido, la situación alcanzó su punto máximo. Pellejero volvió a encarar a Bruno Pérez, poniendo en tela de juicio la imparcialidad con la que se estaban sancionando las acciones en el campo. En un momento de alta tensión, el técnico uruguayo lanzó fuertes acusaciones contra el arbitraje, señalando que quienes dirigían el encuentro actuaban "sin vergüenza". El entrenador no se limitó a criticar errores técnicos, sino que dejó entrever que pudo existir una intención deliberada de favorecer al equipo rival.
Las palabras de Pellejero fueron directas y tajantes. "No tienen vergüenza, cero vergüenza ustedes. Estoy diciendo las cosas que tengo que decírtelas, vos tienes que cobrar lo que tienes que cobrar. Ya hicieron el mandado, ya hicieron el mandado", sentenció el DT, sugiriendo con estas frases que el resultado o el desarrollo del juego habían sido influenciados por intereses externos o instrucciones previas.
Sin embargo, la conflictividad no terminó con el pitazo final. Una vez concluido el encuentro, que terminó con un marcador de 2-0 a favor del elenco de Chongoyape, la tensión acumulada durante los noventa minutos se trasladó a los jugadores. Se desató una pelea entre los futbolistas de ambos bandos, generando un clima de caos en el campo de juego. La situación fue tan crítica que fue necesaria la intervención de la Policía Nacional, cuyos efectivos tuvieron que mediar y separar a los jugadores para evitar que los enfrentamientos pasaran a mayores y se produjeran agresiones físicas graves.
En el plano deportivo, este resultado tiene repercusiones inmediatas en la tabla de posiciones. Con la victoria obtenida, el club Juan Pablo II logra meterse en la pelea por el Torneo Clausura, sumando puntos vitales que lo posicionan como un contendiente serio en la competición.
Por otro lado, la situación para Sport Huancayo se ha vuelto sumamente delicada. El "Rojo Matador" ahora se encuentra en una posición vulnerable, superando apenas por un solo punto a Universitario. Esta mínima ventaja coloca al equipo huanuqueño bajo una fuerte presión psicológica y deportiva, ya que cualquier tropiezo adicional podría costarles la pérdida del liderato en un momento crucial del campeonato. La derrota, sumada al clima de discordia con el arbitraje, deja al equipo de Pellejero en una situación compleja tanto en lo anímico como en lo estratégico.






