El fútbol ha sido testigo de un batacazo tremendo en la Copa de la Liga. El Arsenal, equipo que ostenta el título de campeón de la Premier League y que alcanzó la final de la Champions League, ha quedado eliminado de la competición tras caer en una tanda de penaltis frente al Fleetwood Town, un conjunto que milita en la League Two, correspondiente a la cuarta división del fútbol inglés.
El encuentro se desarrolló en un estadio con capacidad para 5.000 espectadores que, curiosamente, lleva por nombre Highbury. Lo que en principio parecía una visita rutinaria para el equipo dirigido por Mikel Arteta terminó convirtiéndose en una jornada aciaga y sonrojante para los gunners, quienes recibieron una dura cura de humildad ante un rival teóricamente muy inferior.
Las complicaciones para el Arsenal comenzaron temprano, concretamente a los veinte minutos de juego. En esa acción, el joven jugador de 17 años, Marli Salmon, mostró una actitud blanda al intentar encimar dentro del área a Aarón Loupalo-Bi. El delantero del Fleetwood Town aprovechó el espacio ganado para batir a Illan Meslier, quien había sido titular en el encuentro por delante de Kepa, poniendo así el primer gol del partido.
El desarrollo del encuentro no estuvo exento de incidentes externos. El juego tuvo que ser interrumpido durante varios minutos debido a que un dron voló sobre el campo del Fleetwood, obligando a los jugadores y al cuerpo técnico a detener la actividad hasta que la situación se resolviera.
A pesar de la superioridad técnica esperada, el modesto Fleetwood Town logró mantener la ventaja durante gran parte del encuentro. No fue hasta el minuto 50 cuando el Arsenal consiguió el empate gracias a Viktor Gyökeres, quien anotó un gol descrito como uno de los más feos posibles. A partir de ese momento, el Arsenal tuvo diversas oportunidades para remontar el marcador y llevarse la victoria, pero se encontró con la resistencia de un equipo decidido a dar la sorpresa.
La tensión aumentó en el tramo final del partido con la expulsión del joven Max Dowman. El jugador del Arsenal fue enviado al vestuario tras propinar una patada a un adversario mientras el balón no estaba en juego. Esta decisión dejó al equipo de Arteta con un hombre menos, permitiendo que el Fleetwood Town jugara los últimos diez minutos con ventaja numérica, lo que complicó aún más las aspiraciones de remontada del conjunto campeón de liga.
En el tiempo de descuento, el Arsenal estuvo a punto de ganar el partido, pero se topó con la figura de Jay Linch. El portero del Fleetwood Town se convirtió en el héroe de la jornada al evitar un gol cantado de Ben White mediante una parada desesperada sobre la línea, enviando el encuentro directamente a la tanda de penaltis.
En la definición desde los once metros, el Fleetwood Town mantuvo la compostura y el Arsenal volvió a fallar. La tanda registró un único fallo, el de Bruno Guimaraes, cuyo error revivió la pesadilla vivida por Gabriel Magalhaes en la final de la Champions contra el Paris Saint Germain. Jay Linch volvió a destacar al adivinar el disparo de Guimaraes, asegurando su lugar en los libros de historia de su club.
La eliminación se selló definitivamente con el acierto de Conor Haughey, quien marcó el penalti definitivo. Tras el pitido final, Mikel Arteta vivió la dolorosa derrota mientras observaba las celebraciones del equipo de cuarta división. Los jugadores del Arsenal, visiblemente afectados, se encaminaron hacia los vestuarios casi sin despedirse, reflejando la magnitud del golpe recibido.
Con este resultado, el Fleetwood Town se clasifica para los cuartos de final de la Copa de la Liga, donde se unirá al Bradford City, equipo de la League One, que también logró avanzar tras vencer por 2-0 al Peterborough.






