¿Cómo es posible que uno de los criminales más buscados de la región pasara tiempo en una cárcel panameña sin ser detectado? Se trata de Juan Carlos Castillo Vaca, conocido en el mundo del crimen como “D-Max”, quien fue expulsado de Panamá este martes y entregado formalmente a las autoridades de Colombia.
La historia revela un engaño prolongado. Mientras estuvo en Panamá, Castillo Vaca cumplió una condena de 48 meses por blanqueo de capitales, pero lo hizo bajo la falsa identidad de Gabriel Ángel Lozano Verona. Las autoridades panameñas desconocían quién era realmente hasta que terminó su tiempo en prisión.
El descubrimiento ocurrió en septiembre pasado. Al salir de la cárcel, Migración lo trasladó al albergue de Darién para iniciar su proceso de deportación. Fue allí, durante los trámites administrativos, donde los agentes del Servicio Nacional de Migración comenzaron a sospechar. Tras cruzar información con Interpol y las autoridades colombianas, se confirmó que el hombre era en realidad el temido “D-Max”, cabecilla de la banda "Los Dimax" que opera en Cali.
Colombia lo reclama por delitos graves, incluyendo narcotráfico a gran escala, homicidios y extorsiones, además de manejar el negocio de préstamos ilegales tipo "gota a gota". El historial de este criminal es extenso: mantiene una condena de 500 meses de prisión por su vinculación con una organización criminal en el Valle del Cauca y posee una alerta roja de Interpol. También se le acusa de fugarse de una cárcel y de estar vinculado a un ataque sicarial ocurrido el 28 de agosto de 2025 en el barrio El Retiro.
Con su expulsión, Panamá cierra la puerta a uno de los delincuentes más buscados, cumpliendo con los protocolos de cooperación internacional.
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