Un nuevo crimen conmociona a Carabineros de Chile. El sargento segundo Jaime Urrea Burgos perdió la vida la noche del domingo en Quilleco, Región del Biobío, tras recibir un disparo mientras participaba en un procedimiento por violencia intrafamiliar. Ante este hecho, el presidente José Antonio Kast fue enfático al declarar: “Que caiga todo el peso de la ley sobre el asesino”.
Con este trágico suceso, Urrea se convierte en el quinto funcionario policial asesinado desde que comenzó la administración de Kast el pasado 11 de marzo. La cifra incluye al sargento segundo Javier Figueroa Manquemilla, fallecido en Puerto Varas; al cabo primero Marcos Cosme Barquero, quien murió tras un operativo en Curiñanco; al cabo segundo Alejandro Ortiz Vásquez, asesinado mientras se encontraba de franco en Renca; y al cabo segundo Cristopher Aguilera Fernández, atacado durante una fiscalización preventiva en Lo Espejo.
El balance de la seguridad policial también permite comparar estas cifras con la gestión anterior. Durante la administración del expresidente Gabriel Boric, se contabilizaron diez uniformados asesinados, ya sea en servicio o de franco. Entre estas víctimas destacan casos ocurridos en 2022, como los de Breant Rivas y Carlos Retamal; en 2023, los de Rita Olivares y Daniel Palma; y el ataque ocurrido en Cañete en abril de 2024, donde Sergio Arévalo, Misael Vidal y Carlos Cisterna fueron asesinados en una emboscada.
En el caso más reciente de Quilleco, el presunto autor del disparo ya ha sido detenido, mientras las instituciones esperan que se haga justicia por la muerte del sargento Urrea, quien no sobrevivió a pesar de ser trasladado a un recinto asistencial debido a la gravedad de sus lesiones.
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