En una jornada marcada por el compromiso ambiental y la participación comunitaria, la ciudad de Paysandú celebró un nuevo avance en su estrategia de forestación urbana. En la intersección de las calles Florida y Setembrino Pereda, se llevó a cabo la plantación del árbol número 1.500, un hito que se enmarca dentro del programa denominado "Plan Paysandú Reverdece". La actividad contó con una presencia especial: los niños y niñas que concurren al Jardín 91, quienes participaron activamente en el proceso de plantación.
El intendente de la ciudad, Nicolás Olivera, quien estuvo presente durante la ceremonia, destacó la magnitud de esta iniciativa, calificándola como una "tremenda obra" para la localidad. Durante su intervención, el mandatario subrayó la naturaleza a largo plazo de este proyecto, señalando que se trata de una intervención cuyos resultados plenos probablemente no sean percibidos por quienes participaron hoy en un plazo de dos, tres o cuatro años, sino que es una inversión proyectada para las próximas generaciones.
En esta ocasión específica, la especie seleccionada para la plantación fue la Pezuña de vaca (Bauhinia forficata). Se trata de un ejemplar nativo de la región, reconocido por sus características hojas que, debido a su forma similar a la pata de un vacuno, le otorgan su nombre común. Este árbol, de porte pequeño a mediano y copa redondeada, es especialmente valorado por sus grandes flores blancas que florecen principalmente durante las estaciones de primavera y verano, aportando no solo valor ecológico sino también belleza y color al paisaje urbano de la ciudad.
El intendente Olivera enfatizó que el "Plan Paysandú Reverdece" trasciende la simple acción de plantar árboles. Según explicó, existe un criterio técnico riguroso detrás de la selección de las especies. El objetivo primordial es mitigar el efecto de las "islas de calor" que afectan a Paysandú, buscando reducir las altas canículas que se registran durante las épocas estivales. Además, el plan contempla un componente paisajístico estratégico; la intención es que, dependiendo de la arteria o el lugar donde se realice la intervención, la ciudad quede colonizada por diversas especies, alturas, aromas y colores, creando un entorno más diverso y agradable.
Para garantizar que esta plantación sea sostenible en el tiempo, el Vivero Municipal está trabajando activamente en la generación de especies adecuadas, asegurando que los ejemplares plantados tengan las condiciones necesarias para prosperar en el entorno local.
Otro pilar fundamental del programa es la participación ciudadana. La convocatoria a los niños del Jardín 91 responde a la voluntad de que la comunidad no sea un mero espectador, sino que se apropie de los espacios verdes. El intendente señaló que la idea es que la gente sienta estos árboles como propios para que, en consecuencia, los cuide y los valore. Esta visión social acompaña una ambición cuantitativa clara: la administración proyecta la plantación de aproximadamente 10.000 árboles desde el momento actual hasta el cierre del período gubernamental.
En cuanto a la ejecución técnica de las obras, Olivera detalló la secuencia de trabajo que se sigue en cada punto de intervención. El proceso comienza estrictamente con la plantación del ejemplar; posteriormente, se procede a la colocación de la cordoneta y el alcorque, para finalizar con el arreglo de la vereda.
Finalmente, el intendente reflexionó sobre la concepción de la obra pública. Aseguró que no todas las mejoras importantes para una ciudad requieren necesariamente de hormigón, cemento o asfalto, reafirmando que la forestación es, en sí misma, una obra de gran impacto. En este sentido, hizo un llamado a cambiar la mentalidad administrativa, instando a dejar de pensar en términos cíclicos basados en los pocos años que dura una gestión y empezar a proyectar acciones con una mirada mucho más amplia y orientada al futuro de la comunidad.





