La sanidad animal y humana se encuentra en estado de alerta tras la entrada en Europa, durante el pasado verano, de un nuevo patógeno que amenaza la productividad y la salud del ganado bovino: el virus Shamonda. La preocupación ha escalado en las últimas semanas tras confirmarse la llegada del virus a territorio español, donde ya se han detectado los primeros focos en granjas de seis provincias diferentes desde el pasado mes de septiembre.
El impacto en España es especialmente preocupante para las regiones con alta densidad ganadera. Un ejemplo claro es Galicia, que concentra aproximadamente 18.000 granjas de vacuno de carne y unas 4.700 explotaciones lácteas, lo que representa algo más de la mitad de la capacidad láctea del país. No obstante, hasta el momento, no se han notificado casos positivos en Galicia, aunque el seguimiento permanece activo.
El Laboratorio Central de Veterinaria de Algete, ubicado en Madrid, ha sido el encargado de confirmar la presencia del virus en el territorio nacional. Según los datos oficiales, se ha detectado el virus Shamonda tipo 1 en explotaciones de ganado bovino, tanto de carne como de leche, en las provincias de Córdoba, Toledo, Ávila, Madrid y Girona. Por otro lado, se ha identificado la presencia del Shamonda tipo 2 en la provincia de Cantabria. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha señalado que la situación continúa bajo un seguimiento riguroso, centrándose en la evolución de los casos, la caracterización de los virus identificados y su posible vinculación con los genotipos registrados en otros países europeos.
Más allá del ámbito agroganadero, la alarma ha trascendido debido a un suceso ocurrido en Francia. Por primera vez, se ha detectado la infección por este virus en un ser humano. Se trata de un hombre que falleció en el Hospital Hospices Civils de Lyon. El paciente presentaba un cuadro de inmunodepresión grave y comenzó a manifestar signos neurológicos el 23 de septiembre, falleciendo dos semanas después debido a complicaciones cerebrales.
Las investigaciones preliminares sugieren que estas complicaciones estarían, con gran probabilidad, relacionadas con la infección por el virus Shamonda. La hipótesis principal es que el contagio se produjo a través de la picadura de un mosquito en el este de Francia, región donde se había registrado la circulación del virus en animales durante la primavera y el verano de 2026. Aunque los datos virológicos, clínicos, epidemiológicos y radiológicos apuntan a una relación causal, las autoridades francesas advierten que aún no se puede establecer una relación definitiva. El Gobierno francés ha pedido calma, calificando el hecho como un "caso excepcional" debido a la vulnerabilidad del paciente y asegurando que no se ha identificado ningún riesgo sanitario para la población general.
En cuanto a la naturaleza del patógeno, el virus Shamonda es transmitido principalmente por mosquitos del género Culicoides. Estos mismos insectos son los vectores responsables de otras enfermedades bovinas conocidas, como la lengua azul o la enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE). Aunque el ganado bovino es el principal hospedador, el virus también ha afectado a équidos y ovejas. En el caso de los óvidos, los brotes en Francia se han caracterizado por graves malformaciones congénitas en los corderos, detectándose el genoma viral en el tejido cerebral. En los équidos, se han observado signos neurológicos.
En el ganado vacuno, la enfermedad se manifiesta con fiebre y diarrea. Uno de los impactos más severos es la caída de la producción de leche, que puede disminuir entre un 10% y un 20% durante un periodo de 7 a 10 días. Aunque la morbilidad puede ser muy alta, llegando a afectar al 100% de los animales de una granja, la mayoría de las reses suelen recuperarse y no se han registrado muertes directamente atribuibles al virus. Sin embargo, el virus tiene la capacidad de atravesar la placenta, lo que puede provocar abortos o malformaciones fetales graves. El periodo de incubación oscila entre los dos y cinco días, y según el Ministerio de Agricultura, no existen evidencias de transmisión directa entre animales.
Históricamente, el virus Shamonda fue identificado por primera vez en Nigeria a mediados de los años 60 y circuló esporádicamente por África occidental, oriental, meridional y Japón. Su salto a Europa central ocurrió este verano, iniciándose con un brote en Suiza a finales de julio. Desde entonces, se ha extendido a Alemania, Francia, Portugal, Austria, Bélgica, Países Bajos, Eslovenia, Irlanda, Liechtenstein, Italia, Reino Unido, Suiza y España.
Actualmente, no existe una vacuna disponible para combatir el virus en animales. Por ello, la estrategia de control se centra en la prevención y el combate del vector. Los ganaderos deben recurrir al uso de desinsectantes y repelentes, además de mantener un seguimiento veterinario constante para mitigar la expansión de este virus en las explotaciones.





