La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) ha emitido un reporte actualizado este miércoles 21 de octubre de 2026, detallando la crítica situación hídrica y los daños materiales provocados por las intensas precipitaciones que afectan a diversas regiones del país. Hasta las 07:00 de este miércoles, las autoridades confirmaron que cinco cuerpos hídricos permanecían desbordados, concentrándose la emergencia principalmente en las provincias de Guayas y El Oro.
En la provincia del Guayas, se mantienen desbordados tres cuerpos de agua: los ríos Balao y Tenguel, además del estero Lagarto. Por su parte, en la provincia de El Oro, los ríos Pagua y Chaguana continúan fuera de sus cauces normales. No obstante, el reporte indica una ligera mejoría en otros sectores, ya que los ríos Vinces, ubicado en Guayas, y Cristal, situado en Santo Domingo de los Tsáchilas, ya no figuran en el registro de desbordamientos activos.
La SNGR ha subrayado que mantiene un monitoreo constante de las emergencias y que sus equipos técnicos se encuentran desplegados en las zonas afectadas realizando las evaluaciones pertinentes. Según las cifras oficiales, hasta las 22:00 del martes 20 de octubre, la entidad contabilizó un total de 472 eventos relacionados con las lluvias desde que se declarara la alerta roja. De este total, 136 eventos permanecen abiertos y bajo atención, mientras que 336 ya han sido cerrados.
El impacto de las precipitaciones se ha sentido con fuerza en la zona costera. Durante la jornada del martes 20, se reportó la acumulación de agua en las calles de Charapotó, en el cantón Sucre, donde el desbordamiento de una quebrada afectó directamente una vía principal. En Rocafuerte, la situación fue similar, registrándose el ingreso de agua en diversas viviendas. Asimismo, en Portoviejo se reportaron inundaciones en las calzadas, mientras que en sectores de Manta se registraron fuertes vientos y tormentas eléctricas. El ECU 911, desde su centro zonal en Portoviejo, mantuvo la vigilancia de las vías, aunque hasta el momento no se ha difundido un balance consolidado sobre el número de personas afectadas específicamente en la provincia de Manabí.
La capital, Quito, no ha quedado exenta de los efectos del clima. Durante la noche del martes, las lluvias y tormentas eléctricas provocaron novedades significativas. En Yaruquí, las autoridades informaron sobre una inundación y la caída de un muro que obstruyó la vía pública. En los barrios de Miraflores y La Floresta, se registró la caída de árboles y cortes en el servicio de energía eléctrica, situaciones que requirieron la intervención del cuerpo de Bomberos de Quito.
Adicionalmente, en la zona de Argelia Baja, las precipitaciones ocurridas entre la noche del lunes 19 y la madrugada del martes 20 causaron el colapso de un muro de contención de aproximadamente 12 metros, lo que derivó en un deslizamiento de tierra. El Municipio informó que este incidente afectó a una vivienda y provocó la interrupción del suministro eléctrico en el sector.
Una de las zonas más golpeadas ha sido la parroquia Tenguel, en Guayaquil. Tras las evaluaciones realizadas por el desbordamiento del río, se identificó que aproximadamente 600 familias resultaron afectadas. Ante esta situación, el Municipio de Guayaquil coordinó la entrega de 192 kits de asistencia humanitaria en los sectores de 10 de Agosto, Virgen del Cisne y Palo Prieto. Además de la afectación a las familias, se reportaron daños estructurales en el puente que conecta Limonal con 5 de Diciembre, así como la aparición de socavones y deslizamientos en el sector 9 de Agosto. La Alcaldía señaló que las inspecciones continúan y que, hasta el cierre del reporte del martes, no había sido necesaria la habilitación de alojamientos temporales.
Finalmente, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) mantiene vigente su boletín número 81 hasta las 23:00 del jueves 22 de octubre. El pronóstico advierte que persistirán lluvias de intensidad moderada a fuerte, acompañadas de tormentas y ráfagas de viento, especialmente en la región Litoral y en los sectores occidentales de la Sierra. El organismo advierte sobre el riesgo continuo de crecidas en los cuerpos de agua en ambas regiones, instando a la población a mantenerse alerta.






