Tensión en Haití. Cuatro militares salvadoreños se encuentran en paradero desconocido tras ser víctimas de una emboscada en las cercanías de Puerto Príncipe.
El ataque ocurrió en la zona de Santo, perteneciente a la comuna de Croix-des-Bouquets, a 12 kilómetros de la capital. Un vehículo blindado que transportaba a miembros de la Fuerza de Supresión de Pandillas, conocida como GSF, fue interceptado, lo que provocó un intenso intercambio de disparos con apoyo de helicópteros.
Ante la gravedad de los hechos, la embajada de Estados Unidos en Haití emitió una alerta urgente, recomendando a sus ciudadanos evitar la zona debido a que las carreteras podrían estar bloqueadas o ser intransitables por los enfrentamientos continuos entre bandas armadas y fuerzas de seguridad.
El Gobierno de El Salvador ya confirmó la desaparición de cuatro de sus militares "aerotécnicos". Mientras tanto, otros miembros de la Fuerza de Tarea Libertad II trabajan junto al mando de la GSF y fuerzas internacionales para localizar a sus compañeros.
Este incidente ocurre en un contexto crítico. Carlos Ruiz Massieu, representante especial de la ONU, denunció que las pandillas siguen desafiando la autoridad del Estado. Por su parte, Jack Christofides, representante de la GSF, señaló que desalojar a las bandas no es el fin, sino que el reto es consolidar la seguridad.
La inestabilidad política también pone en duda las elecciones presidenciales y legislativas, originalmente fijadas para el 13 de diciembre. La ONU ha pedido un calendario electoral realista para evitar erosionar la confianza de una población donde la violencia ya ha desplazado a casi un millón y medio de personas.
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