Tragedia en el sur de Ucrania. Al menos once personas, entre ellas tres niños, han muerto este sábado tras una serie de ataques rusos contra la ciudad de Zaporiyia. Las autoridades regionales y la policía informaron que Rusia lanzó cinco bombas sobre barrios residenciales, de las cuales dos impactaron directamente en edificios de viviendas.
Iván Fedorov, copresidente del Consejo de Defensa regional, señaló que el balance ha ido en aumento, reportando además 16 heridos y 12 personas desaparecidas. Mientras los servicios de socorro ucranianos trabajan rescatando víctimas de entre los escombros, el contexto general muestra una intensificación de los ataques rusos contra civiles y una respuesta coordinada de represalias por parte de Kiev.
A pesar de los esfuerzos diplomáticos bajo la mediación de Estados Unidos, no se han logrado resultados tangibles. El conflicto, que comenzó con la invasión rusa en febrero de 2022, prosigue ya por su quinto año.
Al mismo tiempo, surge una alerta crítica en la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, controlada por fuerzas rusas desde 2022. La directora de prensa de la planta, Yevguenia Yásina, advirtió a través de la agencia TASS sobre la extrema dificultad para abastecer diésel a los generadores eléctricos. Según Yásina, los caminos de acceso están bajo bombardeos y ataques de drones, lo que amenaza al personal y al transporte de las cargas necesarias.
Es fundamental resaltar que, aunque la central opera actualmente "en frío" sin generar electricidad, requiere obligatoriamente de los generadores de reserva para enfriar los reactores. De no garantizarse un suministro estable de combustible, podría producirse un accidente nuclear.
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