Cuando se piensa en la identidad sonora de Nueva York, es habitual que la mente recurra a una mezcla de hip hop, jazz y salsa. Durante décadas, la ciudad fue el epicentro de los ritmos afrolatinos, impulsando la carrera de numerosas estrellas internacionales, especialmente durante la época dorada del sello Fania Records. Esta estrecha relación con los sonidos caribeños estuvo profundamente ligada a las comunidades de inmigrantes provenientes de Puerto Rico, Cuba, República Dominicana y Colombia.
Sin embargo, este panorama está experimentando un cambio significativo. Si bien la salsa, el merengue y la bachata siguen presentes en las bodegas y fiestas de barrio, y el reguetón continúa dominando las discotecas, nuevos ritmos están ganando terreno entre la población joven. En particular, la cumbia y los corridos tumbados se están abriendo camino en la metrópoli, impulsados por una creciente comunidad mexicana que redefine la cultura urbana.
Este fenómeno se ha sintetizado bajo la etiqueta “Puebla York”. Este concepto designa a la creciente población mexicana radicada en la costa noreste de Estados Unidos, de la cual se estima que entre el 60% y el 80% procede de Puebla, una ciudad clave de la región centro-oriente de México, según datos de The New York Times. La expresión “Puebla York” funciona de manera análoga a “nuyoricans”, término utilizado para describir la fusión cultural entre Puerto Rico y Nueva York.
El impacto de esta comunidad es considerable. De acuerdo con Associated Press, la población mexicana en el área metropolitana de Nueva York supera las 500.000 personas, con estimaciones que podrían alcanzar hasta las 800.000. Este peso demográfico se ha traducido en una influencia musical que ya no es subterránea. La revista Billboard incluyó a la música mexicana de la costa este de EE.UU. como una de las tendencias dominantes de la música latina para el año 2026, convirtiéndose en un movimiento que despierta interés a nivel global, impulsado en gran medida por la Generación Z y el éxito de figuras como Peso Pluma.
En el Bronx, esta tendencia se manifiesta en el trabajo de Tony Domínguez, conocido artísticamente como DJ HelloTones. Autodenominado “El hijo de Puebla York”, Domínguez es hijo de inmigrantes poblanos que llevaron consigo la cultura de los sonideros y la cumbia. Habiendo crecido influenciado por el hip hop de artistas como 50 Cent y Ludacris, HelloTones ha fusionado estos mundos. En sus presentaciones, utiliza una amplia variedad de estilos: cumbia colombiana, sonidera, wepa, rebajada, 420, cumbiatón y cumbia villera, buscando conectar con legados generacionales.
En Queens, la escena está marcada por la banda Santy y Su Estilo Único, especializada en música regional mexicana y corridos tumbados. El grupo ha consolidado su presencia con el álbum “Di no a la piratería Vol. 1”, el EP “Straight Outta NYC” lanzado en 2025 y, más recientemente, el EP “Mercadito (en vivo)”, grabado en un mercado popular de la ciudad. El vocalista de la banda nació en Queens, aunque sus raíces se encuentran en Ciudad Neza y Ecatepec de Morelos.
El auge de este sonido se ve potenciado por el éxito general de la música regional mexicana en Estados Unidos, con artistas como Fuerza Regida, Carín León y Peso Pluma expandiendo su influencia más allá de California y Texas hacia el noreste. Artistas como Tito Double P ya logran agotar las entradas de sus conciertos en Nueva York.
Otros exponentes añaden diversidad al movimiento. En Brooklyn destaca el rapero SpliffHappy, quien mezcla el hip hop con ritmos tradicionales mexicanos, como se aprecia en su canción “Brooklyn” de 2024. Por otro lado, el grupo Flor de Toloache, un mariachi integrado exclusivamente por mujeres fundado en 2008 por Shae Fiol y Mireya I. Ramos, ha logrado reconocimiento internacional. Tras iniciar su trayectoria tocando en el metro de Nueva York, la agrupación ganó un Latin Grammy en 2017 por su álbum “Las caras lindas” y ha sido invitada a los conciertos de Tiny Desk.
Asimismo, la artista Selines Ruiz, nacida en el Bronx, aporta una visión distinta a través del género folk, integrando influencias del jazz, la música clásica y los boleros, como se escucha en su EP debut “Ojos vacíos” de 2023.
Este ecosistema musical cuenta con el apoyo de promotores como Moisés Ceja López, del podcaster Onda Regional Show, y Paulina Montiel de Migo Events. Además, la cultura visual de “Puebla York” ha sido documentada por fotógrafos como Jonathan Mendez (Brklynj0n) y Ray Baizan. A través de estas diversas expresiones, los artistas mexicanos en Nueva York han encontrado una herramienta fundamental para preservar su identidad lejos de sus fronteras.






