Dos ejecuciones programadas con una semana de diferencia han reabierto el debate sobre la pena de muerte en Estados Unidos. El fármaco utilizado en ambos casos fue el pentobarbital, pero los resultados fueron radicalmente distintos.
En Texas, Jamaal Howard fue ejecutado el pasado miércoles tras ser condenado por el asesinato de un empleado de una tienda. Según los reportes, Howard fue declarado muerto 19 minutos después de recibir la dosis letal.
Sin embargo, la situación fue muy diferente en Tennessee. Christa Pike sobrevivió al intento de ejecución ocurrido el 30 de septiembre. Actualmente, Pike se encuentra hospitalizada, despierta y hablando, en lo que sus abogados califican como una recuperación “médicamente sin precedentes”.
Según los defensores de Pike, los funcionarios tuvieron serias dificultades para colocar las vías intravenosas, utilizando al menos siete agujas. Esto habría provocado que el pentobarbital se filtrara en los tejidos en lugar de llegar al torrente sanguíneo, causando quemaduras y ampollas en los brazos de la condenada.
Este incidente ha provocado que el gobernador de Tennessee, Bill Lee, ordene una investigación independiente y suspenda todas las ejecuciones en el estado por el resto del año. Además, el comisionado del Departamento Correccional renunciará a su cargo a finales de este mes.
El caso ha impactado la contienda política por la gobernación de Tennessee. Mientras la candidata republicana Marsha Blackburn pide restablecer el uso de la silla eléctrica, la demócrata Jerri Green califica lo sucedido como “tortura” y exige una moratoria sobre las ejecuciones futuras, argumentando que la pena de muerte es ineficaz y costosa.
Mientras tanto, un juez ha ordenado al estado preservar todas las pruebas físicas y comunicaciones relacionadas con el fallo en la ejecución de Pike.
Siguenos en Noticias lat para más noticias.





