La farándula argentina se encuentra conmocionada tras la confirmación oficial de la ruptura entre la bailarina Lourdes Sánchez y el productor Pablo Prada. Tras dieciséis años de relación, una historia que parecía consolidada en el tiempo, la pareja ha puesto fin a su vínculo sentimental en medio de revelaciones cruzadas y una compleja situación familiar que involucra el bienestar de su hijo menor.
Lourdes Sánchez se mostró impactada ante la filtración de detalles íntimos sobre el final de su matrimonio. Según expresó la artista, Pablo Prada ha decidido hacer públicos ciertos pormenores de la separación movido por el despecho. En este contexto de tensiones, Sánchez no evitó abordar uno de los puntos más comentados de la noticia: la aparición de un tercero en su vida. La bailarina confirmó la existencia de un romance con Fran Liotta, un joven rugbier de 27 años, quien se ha convertido en el centro de su nueva etapa afectiva.
Más allá del escándalo mediático, el núcleo del conflicto se centra en la organización familiar y la crianza de su hijo, Valentín, quien está próximo a cumplir los 10 años. Debido a sus compromisos profesionales y políticos, Sánchez ha trasladado su residencia a su provincia natal, Corrientes, donde vive hace casi dos años. Esta distancia geográfica ha generado un desgaste significativo en la dinámica diaria. En una charla con Fernanda Iglesias, la bailarina describió el arduo esfuerzo que implica su rutina actual, detallando que viaja semanalmente entre Corrientes y Buenos Aires para poder estar presente en la vida de su hijo.
Sánchez manifestó su deseo genuino de que Valentín se traslade a vivir con ella a Corrientes de forma definitiva. Sin embargo, se encontró con la negativa de Pablo Prada, quien se opone a que el niño cambie su residencia. La bailarina reconoció que comprende la postura del productor, dado que el centro de vida del menor se encuentra actualmente en Buenos Aires, aunque el niño suele visitar la provincia de Corrientes con frecuencia para vacacionar y pasar tiempo con su madre.
Sobre el plano emocional, Lourdes fue tajante al analizar el cierre de su ciclo con Prada. En declaraciones brindadas al programa LAM de América, aseguró que no siente tristeza por la ruptura en sí misma, sino que su dolor se limita exclusivamente a la situación de su hijo. Según relató, la pareja llevaba años intentando rescatar la relación, pero los esfuerzos resultaron insuficientes. Sánchez confesó que el amor se había apagado hace tiempo y describió el periodo final de su convivencia como una verdadera "agonía", dejando claro que la decisión de separarse era el desenlace de un proceso de desgaste prolongado.
El camino hacia esta separación estuvo marcado por el crecimiento profesional de Sánchez en el ámbito público y cultural. En el año 2024, la bailarina asumió la Dirección del Teatro Vera, un cargo de gran relevancia que la obligó a instalarse en Corrientes. Durante un año y medio, intentó equilibrar sus nuevas responsabilidades laborales con sus afectos en Buenos Aires, viajando constantemente para ver a su marido y a su hijo.
La presión sobre su presencia en la provincia aumentó a principios de 2026, cuando aceptó el cargo de presidenta del Instituto de Cultura en Corrientes. Este nombramiento político y administrativo exigió un compromiso mayor con su territorio, profundizando la distancia física con Prada y acelerando el proceso de ruptura.
Lourdes Sánchez, quien había optado por bajar su exposición en los medios para centrarse en su gestión pública y su vida personal, ha vuelto a ocupar los titulares. El contraste entre su rol como funcionaria cultural y su nueva relación con el rugbier Fran Liotta ha generado un renovado interés mediático, mientras ella intenta navegar el complejo proceso de reorganizar su familia tras casi dos décadas de unión.





