El pasado viernes 16 de octubre se marcó el inicio de una nueva etapa en la cocina televisiva con el estreno de la temporada más reciente de Masterchef Junior. El programa, que se ha consolidado como un espacio de aprendizaje y entretenimiento, regresó a las pantallas bajo la conducción de Vero Lozano, quien tuvo la tarea de guiar el primer encuentro entre el público, los participantes y el panel de expertos encargado de evaluar los platos.
Desde el primer momento, la atmósfera en el estudio estuvo cargada de entusiasmo. La conductora abrió la jornada con un mensaje cálido y acogedor, subrayando los valores que regirán esta edición. En sus palabras iniciales, Lozano destacó que el objetivo primordial de la temporada sería la diversión y la emoción, invitando a los espectadores a sumergirse en un proceso donde el aprendizaje culinario es el eje central. La presentadora hizo especial énfasis en que el programa busca presentar a participantes "deliciosos" y que toda la experiencia se desarrollaría en un marco estrictamente familiar, sentando así las bases de un ambiente protector y estimulante para los pequeños cocineros.
Uno de los momentos más destacados de la apertura fue la presentación del jurado, compuesto por figuras ya reconocidas en el ámbito gastronómico y una incorporación novedosa. El ingreso de los jueces al estudio estuvo marcado por una visible emoción, reflejando la expectativa que genera el regreso de este formato juvenil.
La interacción comenzó con Germán Martitegui, a quien Vero Lozano consultó sobre el significado personal de formar parte de este proyecto. El reconocido chef confesó que para él es una experiencia "espectacular", basándose en su trayectoria previa en el programa. En este punto, la conductora rescató un dato significativo: la participación de Martitegui en la primera edición del Masterchef Junior tuvo un impacto profundo en su vida personal. El chef reveló una faceta poco conocida, admitiendo que, antes de esa experiencia, era una persona que evitaba el contacto con los bebés, llegando incluso a alejarse rápidamente cuando alguien intentaba ponérselos en los brazos.
Sin embargo, el entorno de la cocina y el contacto con los niños transformaron su perspectiva. Martitegui relató cómo terminó integrándose plenamente en la dinámica infantil, llegando a jugar a "la mancha" con los concursantes dentro del set. Esta metamorfosis emocional, según explicó el propio chef, fue un antecedente directo de su posterior etapa como padre, evidenciando cómo el programa modificó su relación con la infancia.
Por su parte, Maru Botana compartió su visión sobre el impacto de la gastronomía en los más chicos. Para la pastelera, la cocina representa un espacio "súper lúdico", funcionando como una herramienta fundamental para que los niños puedan expresar una amplia gama de sentimientos. Durante la charla, surgió una anécdota sorprendente sobre los inicios de Botana en el arte culinario. Al ser consultada por Lozano sobre cuál fue el primer plato que cocinó en su vida, Maru reveló que se trató de un rogel. Esta respuesta provocó una broma de la conductora, quien señaló que la chef "arrancó fuerte", dada la complejidad técnica que requiere dicha preparación. Botana reflexionó sobre cómo esa pasión la ha acompañado durante toda su vida y manifestó su alegría al recibir a niños que sean verdaderos fanáticos de la cocina.
Finalmente, el jurado se completó con la presencia de Ian Lucas. Lozano lo presentó resaltando su condición de ganador, describiendo su incorporación al panel como un "gustazo y un lujazo". Lucas, visiblemente emocionado, expresó su gratitud por compartir el espacio con figuras a las que calificó como "monstruos". El nuevo integrante del jurado definió cuál será su rol estratégico durante la competencia: aspira a convertirse en el puente de comunicación entre los jueces más estrictos, como Maru y Germán, y los pequeños participantes. Ian manifestó su intención de brindar apoyo emocional a los chicos, asegurándoles que siempre buscará convencer a sus colegas de que cada participante ha cocinado lo mejor posible.
Con estas presentaciones, Masterchef Junior inicia un camino donde la técnica culinaria se mezcla con el crecimiento personal, el juego y el acompañamiento familiar, prometiendo una temporada llena de sorpresas y emociones en la cocina.






