La división de videojuegos de Microsoft se encuentra actualmente sumergida en uno de los procesos de reorganización más significativos en la historia de la industria. Tras una serie de medidas drásticas que incluyeron el despido de casi 2,000 empleados y el cierre de diversos estudios de desarrollo, la ejecutiva Asha Sharma ha salido al frente para explicar las causas profundas que llevaron a la marca Xbox a este escenario crítico.
A través de un memorándum interno, obtenido por el portal Windows Central y reportado originalmente por el periodista Jez Corden, Sharma reconoció ante el personal que la estrategia implementada previamente en Xbox Game Pass provocó una "libre caída" en los balances financieros de la marca. Según el reporte, este impacto negativo no se limitó únicamente a las ventas directas de los títulos, sino que afectó la dinámica general y la rentabilidad del propio servicio de suscripción.
Uno de los factores determinantes en este desequilibrio financiero fue el costo masivo de la adquisición de Activision Blizzard, valorada en 69 mil millones de dólares. La posterior integración de Call of Duty al catálogo de Game Pass generó un efecto contraproducente: mientras que las tarifas de suscripción se dispararon, esto terminó ahuyentando a usuarios existentes. Simultáneamente, las ventas directas del juego disminuyeron considerablemente, ya que los consumidores optaron por pagar la mensualidad del servicio en lugar de adquirir el título a su precio completo.
A pesar de este panorama, Asha Sharma ha mantenido una perspectiva optimista sobre el futuro inmediato, asegurando que la compañía ha comenzado a salir del punto más bajo. En el mencionado memorándum, la ejecutiva detalló que Microsoft está tomando las decisiones correctas para reinvertir en el negocio. Sharma afirmó que, tras alcanzar un mínimo histórico, el crecimiento ha comenzado a retornar, situándose en niveles de dos a tres veces lo que representaban en el punto más crítico, con la expectativa de que esta tendencia continúe.
No obstante, los datos revelan que las metas proyectadas anteriormente han sufrido ajustes severos. Informes del Wall Street Journal indican que Microsoft aspiraba a alcanzar aproximadamente 77 millones de suscriptores de Game Pass durante el año, pero la cifra real actual ronda apenas los 30 millones. Esta brecha se hace aún más evidente al recordar que, durante el juicio entre la FTC y Microsoft en 2023, se reveló que el objetivo era llegar a los 100 millones de suscriptores para el año 2030, una meta que hoy parece distante.
Al anunciar los despidos durante el verano, Sharma fue contundente al admitir que el negocio no era saludable. La ejecutiva explicó que Xbox operaba con márgenes entre 3 y 10 veces inferiores a los de otras plataformas y editoras comparables. Según Sharma, la compañía entró en la novena generación de consolas con una base instalada más pequeña y una estructura de costos más elevada. Aunque apostaron por Game Pass, un modelo multiplataforma y la expansión del portafolio de contenido para crecer, estos negocios no se desarrollaron al ritmo esperado, debilitando el núcleo del negocio mientras se incrementaba la inversión y el personal. Todo esto ocurrió en paralelo a la crisis de hardware más severa que ha enfrentado la industria.
Tras asumir el liderazgo de Xbox en reemplazo de Phil Spencer, Sharma implementó cambios inmediatos, como la reducción del precio de Game Pass y la decisión de retirar a Call of Duty como lanzamiento de día uno. En declaraciones recientes para Bloomberg, la ejecutiva confirmó que lograron reiniciar Game Pass tras ocho meses de declive, asegurando que el servicio ha vuelto a crecer y a mejorar la retención de sus usuarios, apoyándose también en el desempeño de títulos como World of Warcraft: Forever de Blizzard.
Hacia el futuro, Microsoft explora nuevas estructuras para Game Pass. Existen reportes sobre planes de menor costo que omitirían los estrenos de día uno e incluirían opciones con y sin publicidad, con rumores que sugieren un nivel con anuncios por 12.99 dólares. Además, la compañía ha registrado una patente para pausar partidas y mostrar anuncios a cambio de tiempo de juego adicional. Esta reestructuración deja en el aire la duda sobre si grandes proyectos futuros, como The Elder Scrolls 6 o la próxima entrega de Halo, seguirán el modelo de lanzamiento día uno o si Xbox adoptará una estructura similar a la de PlayStation Plus.






