La trayectoria de Lionel Messi en la selección argentina ha sido comparable a un viaje heroico, donde el camino hacia la consagración estuvo marcado por desafíos físicos, anímicos, deportivos y psicológicos. Desde su salida de Rosario rumbo a Barcelona a los 13 años, enfrentando un déficit hormonal de crecimiento, hasta su retiro definitivo, el astro rosarino transitó un sendero de superación que incluyó finales perdidas, críticas feroces y un breve periodo de destierro deportivo.
El inicio de su historia con la albiceleste comenzó el 29 de junio de 2004. Para que Messi debutara, fue necesaria una gestión compleja por parte de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en un contexto donde la Federación Española buscaba atraer al joven talento. La dimensión de su genialidad llegó a Argentina a través de un VHS que llegó a manos de Claudio Vivas, ayudante de Marcelo Bielsa. El entrenador quedó tan impactado que pidió revisar el video en velocidad normal, sospechando de una trampa tecnológica. Tras gestiones telefónicas iniciadas por Omar Souto y el contacto con Jorge Messi, se organizó un partido testimonial contra Paraguay en el estadio de Argentinos Juniors, donde el joven Messi, con el dorsal 17, marcó el séptimo gol de una victoria por 8-0.
Su ascenso continuó en el Mundial Sub-20 de Países Bajos. Aunque no fue titular en el debut ante Estados Unidos, Messi se volvió fundamental a partir del segundo partido contra Egipto. Marcó goles ante Colombia, España y fue clave frente a Brasil en semifinales. En la final, anotó dos goles de penal, consagrándose campeón, goleador y mejor jugador del torneo.
En el Mundial 2006, bajo la dirección de José Néstor Pékerman, Messi se convirtió en el debutante más joven de la historia de Argentina en una Copa del Mundo, anotando un gol ante Serbia y Montenegro. A pesar de su brillo individual, el torneo terminó en cuartos de final ante Alemania, encuentro en el que Messi no ingresó al campo, decisión que generó fuertes críticas hacia el entrenador. Posteriormente, en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, tras insistir para obtener el permiso de Pep Guardiola, Messi fue pieza sustancial para que Argentina ganara la medalla de oro, anotando goles contra Costa de Marfil y Países Bajos.
El camino hacia la cima tuvo un punto crítico en el Mundial de Brasil 2014. Como capitán y referente absoluto del equipo de Alejandro Sabella, Messi fue determinante en la fase de grupos y octavos de final. Sin embargo, la final terminó en derrota ante Alemania por un gol de Mario Götze. A pesar de ser elegido el mejor jugador del certamen, la falta de títulos con su selección lo llevó a un momento de quiebre. El 27 de junio de 2016, tras perder la final de la Copa América Centenario ante Chile por penales, Messi anunció su renuncia a la selección argentina, manifestando que "se terminó para mí la selección".
No obstante, el apoyo masivo de su país lo impulsó a revertir la decisión un mes después. La redención llegó en 2021 con Lionel Scaloni en la dirección técnica. En la Copa América disputada en Brasil, Messi lideró al equipo hacia la victoria en la final contra Brasil en el Maracaná, marcando cuatro goles y brindando cinco asistencias en el torneo. Este triunfo rompió un maleficio de 28 años sin títulos para Argentina.
La consagración absoluta se alcanzó en Qatar 2022. Tras un inicio adverso contra Arabia Saudita, Messi guió al equipo con goles ante México, Polonia, Australia, Países Bajos y Croacia. En la final más fascinante de la historia del Mundial, anotó dos goles en el tiempo reglamentario y suplementario, además de convertir en la tanda de penales, devolviendo a Argentina a la cumbre del fútbol mundial después de 36 años.
El cierre de su carrera llegó en el Mundial 2026. A los 38 años, Messi disputó su sexta Copa del Mundo, estableciendo un récord de 34 partidos jugados en el certamen. Marcó ocho goles y fue la figura absoluta, anotando en los primeros cinco encuentros. Aunque alcanzó su tercera final mundialista, perdió ante España.
Lionel Messi se retira de la selección dejando un legado que trasciende los trofeos y las estadísticas. Su espíritu de trabajo, su capacidad de levantarse tras las caídas y su sencillez lo posicionan como un ejemplo fuera del deporte, siendo reverenciado por todo un país como un verdadero Dios del fútbol.






