La bailarina Lourdes Sánchez ha decidido dar un paso al frente y abordar públicamente el fin de su relación sentimental con el directivo de América, Pablo “Chato” Prada. Tras 16 años de convivencia y un vínculo expuesto al ojo público, Sánchez optó por alejarse del hermetismo para brindar detalles profundos y sinceros sobre el proceso que llevó a la ruptura definitiva de la pareja.
En una entrevista concedida a Fernanda Iglesias, la artista confirmó que la separación se produjo hace ya un tiempo, validando asimismo declaraciones previas realizadas por Ángel, indicando que dicha comunicación había sido consensuada con Prada. Lourdes explicó que la crisis en la pareja no fue un evento repentino, sino el resultado de un deterioro prolongado. Según sus propias palabras, la relación atravesaba un mal momento desde hacía tiempo, un hecho que, según afirma, era conocido por su entorno. A pesar de haber intentado rescatar el vínculo y "repuntar" la relación, la bailarina llegó a la conclusión de que ya no deseaba continuar con ese estilo de vida.
Desde el plano emocional, Lourdes Sánchez se mostró reflexiva y honesta sobre sus sentimientos actuales. Al ser consultada sobre su estado anímico, definió su situación actual como una sensación de alivio. La artista admitió que el camino hacia la decisión final fue complejo y que, durante años, ambos intentaron sostener la relación a pesar de las dificultades. Sin embargo, fue tajante al declarar que el amor de pareja se había terminado hace tiempo. Asimismo, confesó que el miedo fue un factor determinante para postergar la ruptura, debido principalmente a la extensa historia compartida con el directivo.
El foco de la noticia también se centró en la reacción de Pablo “Chato” Prada ante la noticia. Lourdes describió a su expareja como un hombre profundamente dolido y "despechado", asegurando que él no estaba dispuesto a aceptar la separación. En relación a las presuntas infidelidades que han rondado la conversación, la bailarina relató un episodio específico ocurrido en el momento en que comunicó su deseo de terminar el vínculo: según Sánchez, cuando le manifestó a Prada que quería separarse, él reaccionó arrebatándole el teléfono celular, detalle sobre el cual prefirió no profundizar más.
A pesar de reconocer el dolor de Prada, Sánchez señaló que existen acciones de su parte que considera incorrectas. Si bien afirmó haber intentado cuidar la imagen y los sentimientos de su excompañero, lamentó que él haya decidido hacer públicas ciertas situaciones sin que hubiera una necesidad real de hacerlo.
Uno de los puntos más sensibles y angustiantes del relato de la bailarina es la situación de su hijo en común, Valentín, de 10 años. Lourdes enfatizó que el bienestar del niño es su única preocupación real en este momento. La artista describió el sacrificio personal que implica su rutina actual, ya que debe viajar semanalmente entre Buenos Aires y Corrientes.
En este sentido, Sánchez manifestó su deseo de que Valentín pueda trasladarse con ella, aunque reconoció que, por el momento, Pablo no lo permite. La bailarina afirmó comprender esta postura, dada la carga emocional, el enojo y la ira que podrían estar manejando los involucrados en este proceso de ruptura. Con evidente angustia, Lourdes reflexionó sobre el hecho de que durante mucho tiempo vivió en una "irrealidad", una frase que utilizó para describir la disonancia entre su vida pública y su sentimiento interno.
Finalmente, la bailarina buscó cerrar la entrevista con una nota de ironía respecto a la convivencia actual. A pesar de los conflictos y lo que ella denominó como un "brote de locura" ocurrido el pasado viernes, aseguró que en su residencia de Buenos Aires mantiene una relación cordial con Pablo Prada. Su objetivo primordial, concluyó, es que el proceso de separación se lleve a cabo de la manera más tranquila posible, priorizando siempre la estabilidad de su hijo.






