La ciudad de Quito se prepara para responder a una interrogante fundamental sobre su seguridad: ¿está la capital preparada para enfrentar un sismo de gran magnitud? Para resolver esta duda y poner a prueba los protocolos de emergencia, las autoridades han programado un simulacro de terremoto para el próximo 29 de octubre, el cual recreará un evento telúrico de magnitud 7,2.
Durante esta jornada, se prevé que más de 500 instituciones, incluyendo entidades públicas, privadas, escuelas y colegios, interrumpan sus actividades habituales para ensayar la respuesta adecuada ante una emergencia de esta naturaleza. El objetivo central de esta actividad es medir la capacidad de reacción de la ciudad y fortalecer los protocolos existentes, evitando que, en caso de un evento real, la respuesta de la población y las instituciones dependa de la improvisación.
El despliegue del simulacro será amplio, cubriendo gran parte del Distrito Metropolitano. Las acciones se extenderán desde el sector norte, atravesando el hipercentro, hasta alcanzar diversas zonas del centro y sur de la capital. Para asegurar la efectividad del ejercicio, la preparación se ha estructurado en tres filtros secuenciales: primero, la socialización de la información; segundo, la identificación de los riesgos específicos; y, finalmente, la práctica presencial. Con este esquema, se busca que los estudiantes, trabajadores en edificios y residentes en sus viviendas tengan claridad absoluta sobre las acciones a seguir durante y después de un movimiento telúrico.
Santiago Carpio, especialista de Gestión de Riesgos de la Dirección Metropolitana, explicó que este es el cuarto simulacro anual que se realiza con un enfoque estrictamente preventivo. Según el funcionario, el proceso institucional y colectivo busca preparar tanto a la población como a la propia institución para responder con eficiencia.
En cuanto a la participación, el Municipio de Quito ha habilitado un registro gratuito para las empresas o instituciones interesadas en sumarse al ejercicio. Los interesados deben ingresar al enlace https://acortar.link/v1C6KE, completar la información de su entidad y aceptar el registro. Esta base de datos es fundamental para que la Secretaría de Gestión de Riesgos pueda identificar oficialmente a los participantes y realizar un mapeo geográfico de las rutas, los puntos de evacuación, las zonas focales y el volumen de personas involucradas.
Además, los resultados obtenidos durante el simulacro permitirán al Municipio evaluar el nivel de preparación de cada barrio, comunidad o empresa, lo que derivará en asesorías personalizadas para fortalecer las capacidades de respuesta. Carpio destacó que este año el ejercicio representa un reto mayor, ya que se ha planteado su ejecución en toda la ciudad, a diferencia de años anteriores donde el trabajo se concentraba en puntos específicos o sectores con alta concurrencia. Esta decisión responde a la necesidad de evaluar la reacción ciudadana ante hechos inminentes, tomando como referencia la fuerza de los terremotos que afectaron recientemente a Colombia y Venezuela.
Para la ejecución del ejercicio, se han establecido 79 puntos de encuentro que forman parte de la ruta de evacuación. El enfoque de la actividad no es simplemente generar una evacuación masiva, sino convertir en rutina acciones críticas que pueden salvar vidas, tales como mantener la calma, identificar zonas seguras, evacuar correctamente y conocer el destino final de la ruta.
Hasta el momento, se han inscrito 492 instituciones, desglosadas de la siguiente manera: 27 públicas, 165 privadas, 38 educativas, 181 edificios residenciales o condominios, 64 organizaciones barriales y 17 organizaciones sin fines de lucro. No obstante, el cabildo espera seguir recibiendo registros hasta el 10 de septiembre para superar la meta de los 500 inscritos.
A pesar de los esfuerzos, el especialista Santiago Carpio advirtió que los ejes social y de infraestructura son los puntos más débiles de la comunidad quiteña. Un estudio realizado por la entidad reveló que, aunque el 72 % de las personas conocen la teoría de lo que deben hacer en caso de sismo, pierden la capacidad de reacción al momento de enfrentar el desastre natural.
En términos de infraestructura, existe una vulnerabilidad considerable, ya que un porcentaje significativo de las edificaciones no es sismorresistente y muchas viviendas están asentadas en zonas de riesgo, como taludes, quebradas o ríos. De hecho, el experto señaló que, específicamente ante un sismo, la vulnerabilidad de la ciudad se sitúa en un 80 %. Los sectores con mayor riesgo de daños incluyen el centro histórico, los valles de Cumbayá y los Chillos, Guápulo, así como las periferias del norte y sur, dependiendo del tipo de suelo y la calidad de los materiales de construcción.
Para mitigar estos riesgos, la Secretaría de Riesgos, en convenio con el Instituto Geofísico (IG), está ampliando la tecnología de la red sísmica. Este esfuerzo conjunto permitirá identificar con mayor precisión la localización y los sectores afectados una vez que ocurra un evento, optimizando así las acciones de respuesta. El simulacro iniciará formalmente a las 10:00 del jueves 29 de octubre, momento en que las instituciones municipales se movilizarán a los puntos de encuentro para coordinar la acción colectiva.






