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No es normal: Experta advierte que la pérdida de dientes y el sangrado de encías no son parte natural del envejecimiento

Sangrado de encías, dientes sueltos o dolor persistente suelen asumirse como consecuencias inevitables de la edad. Y aunque existen problemas...

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No es normal: Experta advierte que la pérdida de dientes y el sangrado de encías no son parte natural del envejecimiento

Durante décadas, se ha instalado en el imaginario colectivo la idea de que el deterioro de la salud oral es una consecuencia inevitable del paso del tiempo. Es común escuchar que el sangrado de las encías, la movilidad de las piezas dentales o la sequedad bucal son síntomas normales de la vejez, procesos que simplemente deben aceptarse como parte del ciclo vital. Sin embargo, esta percepción no solo es errónea, sino que puede resultar peligrosa al postergar tratamientos necesarios.

Hilda Moyano, académica de la Escuela de Odontología de la Universidad Andrés Bello, ha emitido una advertencia clara sobre este fenómeno: los problemas dentales asociados a la edad no deben ser normalizados. Según la especialista, existe una tendencia a asumir que ciertas afecciones son inherentes al envejecimiento, cuando en realidad se trata de patologías que requieren atención profesional y tratamiento odontológico oportuno.

Uno de los mitos más arraigados es creer que la pérdida de dientes es una consecuencia directa de cumplir años. Moyano es enfática al señalar que esto es derechamente un mito. La pérdida de piezas dentales no ocurre simplemente por el hecho de envejecer, sino que es el resultado de patologías orales que se han manifestado y acumulado a lo largo del tiempo. En otras palabras, la falta de piezas en la edad adulta mayor suele ser la culminación de procesos no tratados en etapas anteriores de la vida.

Para combatir esta realidad, la académica recomienda mantener una rutina rigurosa de higiene que no se limite únicamente al cepillado de los dientes. Es fundamental extender el cuidado a la lengua, los tejidos orales y, en caso de contar con ellas, a las prótesis dentales. Asimismo, subraya la importancia de realizar controles odontológicos preventivos al menos dos veces al año para detectar a tiempo cualquier anomalía.

Otro punto crítico es la normalización del sangrado de encías. Muchas personas mayores y sus cuidadores consideran que el sangrado es un síntoma menor o esperado. No obstante, la especialista advierte que el sangrado de encías nunca debe normalizarse, ya que puede ser una señal clara de enfermedad periodontal. Cuando este síntoma aparece de manera frecuente, se convierte en una señal de alerta que requiere una evaluación profesional inmediata. Moyano insiste en que ni el sangrado ni la movilidad de los dientes deben considerarse como algo propio del envejecimiento.

En cuanto a la sequedad bucal, otro mal común en personas mayores, se aclara que tampoco es un proceso natural del desgaste biológico. La disminución de la saliva suele estar asociada a enfermedades subyacentes o al uso simultáneo de diversos medicamentos, una situación frecuente en pacientes polimedicados. Esta condición, lejos de ser inocua, puede aumentar significativamente el riesgo de desarrollar caries y generar dificultades funcionales graves, afectando la capacidad de hablar, comer o tragar los alimentos.

Respecto a la movilidad dental, la experta aclara que los dientes no deberían comenzar a soltarse simplemente por tener más edad. Cuando se presenta movilidad, esta suele estar relacionada con problemas periodontales u otras alteraciones clínicas que deben ser evaluadas por un especialista para evitar la pérdida definitiva de la pieza.

Entre los problemas más frecuentes que afectan a las personas después de los 60 años, la académica Moyano destaca la aparición de caries, las caries radiculares, la enfermedad periodontal, la pérdida de piezas dentales y la sequedad bucal persistente.

Finalmente, la especialista insta a la población y a los familiares a estar atentos a señales que jamás deben ignorarse ni atribuirse únicamente a la edad. Entre estas "banderas rojas" se encuentran el dolor persistente, la presencia de heridas que no cicatrizan, la dificultad para tragar, la aparición de lesiones nuevas en la cavidad oral y una sequedad bucal importante.

La conclusión de la académica es clara: aunque envejecer puede cambiar las necesidades de cuidado de la boca, esto no significa que las personas deban resignarse a vivir con dolor, perder sus dientes o normalizar señales de enfermedad. Los controles periódicos son la herramienta fundamental para garantizar una vejez con salud y dignidad oral.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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