¿Confianza ciega o necesidad estratégica? A pesar de una serie de fallos críticos, la NASA ha confirmado que dará una nueva oportunidad a la cápsula Boeing Starliner.
Los inicios de esta nave estuvieron marcados por las incidencias. En 2019, un error en el sistema de temporización colocó la nave en una órbita equivocada, impidiendo el acoplamiento a la Estación Espacial Internacional. En 2022, aunque logró llegar a su destino, lo hizo con dos propulsores averiados.
Sin embargo, el punto más crítico ocurrió en 2024. Durante el vuelo tripulado de Suni Williams y Butch Wilmore, se detectaron fugas de helio y fallaron cinco de los 28 propulsores del sistema de control de reacción. Debido al peligro, la NASA decidió devolver la nave vacía a la Tierra y los astronautas debieron esperar nueve meses para regresar en una cápsula de SpaceX. Este suceso fue catalogado como un "accidente de tipo A", el nivel más grave en la escala interna de la agencia.
Tras estudiar los errores, se determinó que las fugas se debieron a la degradación de las válvulas y los fallos de propulsión a la corrosión por hidracina combinada con CO2 atmosférico. Para corregirlo, Boeing cambiará los materiales de sellado y aplicará nuevos procedimientos de purga y aislamiento.
El camino al regreso comienza con Starliner-1, un ensayo sin tripulación previsto para diciembre o enero. Posteriormente, se instalarán nuevas baterías, propulsores y se realizarán cambios en los paracaídas para lanzar la misión tripulada Starliner-2 en 2028, bajo el mando del astronauta Woody Hoburg.
Finalmente, el programa migrará del cohete Atlas V al Vulcan Centaur, cuya certificación para vuelos tripulados elevará los costos. En total, las mejoras ascienden a 359 millones de dólares, cifra que la NASA pagará parcialmente.
Siguenos en Noticias lat para más noticias.






