Movistar Plus estrena este jueves 'El otro Chiquito', una producción creada por Diego San José y dirigida por Juan Zavala y Javier Morales. El proyecto se aleja del formato convencional de biografía para ofrecer un retrato del malagueño Gregorio Sánchez, conocido mundialmente como Chiquito de la Calzada, utilizando una estructura similar a la del 'true crime'. El eje central del documental es el complejo litigio legal mantenido entre el cómico y la productora de Pepe Navarro, así como con Telecinco.
La obra profundiza en un aspecto poco explorado de la figura del humorista: el sufrimiento personal que coexistía con su imagen pública. Según revela el director Juan Zavala, aunque la situación se había tratado anteriormente como una anécdota divertida o una broma, la investigación para el documental permitió descubrir que el proceso judicial causó un gran dolor a Chiquito de la Calzada. Este contraste entre el hombre que dedicaba su vida a hacer reír y el individuo que sufría en la intimidad fue el elemento que fascinó a los realizadores, llevando a Diego San José a rechazar la idea inicial de realizar un 'biopic' tradicional.
Para estructurar el relato, Morales explica que el juicio sirve como hilo conductor, organizando los diversos testimonios de modo que actúen como "testigos de la defensa o de la acusación". El documental no solo se limita al conflicto legal, sino que integra reflexiones de periodistas, expertos y personas cercanas al humorista. A través de la trayectoria de Gregorio Sánchez, la producción propone un análisis del cambio social que ocurrió en España con la llegada de los primeros canales privados de televisión.
El contexto histórico es fundamental en la narrativa. Juan Zavala señala que, en los años 90, tras los festejos de 1992, España atravesaba un periodo de depresión y crispación política y económica. En ese escenario, el humor surrealista de Chiquito de la Calzada se convirtió en un "lugar de refugio" para la sociedad. Según el cineasta, el cómico funcionó como un espejo de la época, y volver a analizar la España de Chiquito permite comprender mejor la naturaleza del público que consumía programas como 'Esta noche cruzamos el Mississippi'.
El documental cuenta con una serie de testimonios reveladores, destacando la relación entre el humorista y el exbanquero Mario Conde. Además, participan figuras prominentes como Pepe Navarro, Florentino Fernández, Manolo Sarria, Celia Villalobos, José Mercé, Paz Padilla, Ramón García y Juan y Medio. La producción recorre los inicios de Gregorio Sánchez en Antena 3, recordando su etapa previa como cantaor flamenco antes de alcanzar la fama masiva.
Su ascenso fue meteórico gracias a un lenguaje propio, con términos como 'fistro' o 'pecador', y unos movimientos característicos que transmitían alegría y surrealismo. Esta popularidad lo llevó a presentar las campanadas de 1994 y a ser reconocido en regiones tan diversas como Cataluña o el País Vasco. Sin embargo, este éxito se vio empañado cuando el cómico decidió tomarse un descanso. Fue en ese periodo cuando apareció en el programa de Pepe Navarro un joven Florentino Fernández, quien creó al personaje de Lucas Grijander, originario del ficticio "Chiquitistán", y posteriormente a Krispin Klander.
Chiquito de la Calzada consideró que estas creaciones vulneraban sus derechos de propiedad intelectual. Zavala explica que el humorista sintió que le estaban robando la identidad que le había dado la fama, lo que representaba una amenaza directa para su futuro y su estabilidad económica. Esta percepción impulsó la demanda contra Pepe Navarro y su productora, aunque la causa terminó siendo archivada.
Finalmente, 'El otro Chiquito' plantea un debate sobre la propiedad de un personaje cómico. Mientras algunos se cuestionan si Gregorio Sánchez era el dueño absoluto de su imagen, otros testimonios sugieren que el propio malagueño pudo haber bebido de otros humoristas, o haber recibido influencias del flamenco y de la cultura japonesa para sus gestos. Javier Morales concluye que la evolución artística a menudo requiere que la cultura "robe o beba" de artistas anteriores para poder seguir progresando.






